¡Ebichu dice!
Historia
Una suave y cálida brisa refresca a los viajeros y caminantes que pasan por éste gran Imperio. Los cerezos florecen, apenas está empezando la primavera y ellos danzan ansioso por mostrar su belleza a todo el que quiera observarlos. La civilización se consuma entre las guerras, los emperadores y las muertes de tanta gente inocente y no tanto. Así se caracteriza el comienzo de la era Tokugawa o Edo, donde destará no sólo por las guerras y el nuevo orden, sino por ésta tendencia en aumento de conseguir esclavos en todos lados. Y entre todo esto, muchas personas toman ventaja de la situación y se especializan en el comercio.
En época en que la guerra y la expansión del imperio es inminente, la dictadura y el poco trato con extranjeros o su mismo desagrado hacia todo lo que no es japonés. Pero, siempre se encuentra la ventaja para vender personas o seres con características maravillosas, como cola y orejas. Algunos, poderosos, se resisten, pero, ya se las han ingeniado para atraparlos sin romperse una uña. Otros, es más fácil conseguirlos, por deudas, apuestas y hasta como rehenes de guerra también, entran al mercado sin ningún problema. Y hay mucha gente que compra esclavos o "mascotas" también llamados pets, entre la jerga comercial. Cotizan muy bien en el mercado y todos están deseosos de tener uno o más de uno. Se los puede comprar de manera legal en muchas tiendas que se dedican a venderlos muy caros pero que los tienen más "presentables". Sin embargo, también se los puede comprar de contrabando (a veces, son simplemente secuestrados y vendidos), aunque se dice que los jóvenes que viven aquí, pasan las peores penurias y no llegan "en buen estado" a manos de sus amos.
Únete a ésta historia, donde la magia, la crueldad y quien sabe, quizás el amor, van tomados de la mano.
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Buscando suministros [Priv. Maya]

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Buscando suministros [Priv. Maya]

Mensaje por Ryoma Kurogane el Lun Ago 07, 2017 10:17 am

El proceso de compra de la chica fue relativamente rápido, una cosa que debía reconocer era que el ambiente era mas “organizado” por decirlo de algún modo ahí que en el otro, pero seguía siendo la misma actividad tan carente de sentido práctico – Ya sabes lo que opino de ese lugar, eso debería darte una idea de porque te saque de ahí – No fue por un mero acto de altruismo, sino por el hecho que consideraba que alguien no puede estar en un lugar en contra de su voluntad. Una vez fuera y alejados un poco de la tienda la deidad suelta la mano de la chica – Listo, ahora eres libre de irte – Le dice en un tono serio, haciendo exactamente lo que le dijo cuando estaba en esa habitación, que una vez fuera ella seria libre de marcharse – No sé donde se encuentra la región del clan mori, así que no puedo indicarte donde ir si quieres volver con ellos – Le termina de decir antes de ir a uno de los puestos de tiendas que había cerca. Era cerca del mediodía así que aprovecho para comprarse unas takoyaki, seguía necesitando que comer así que tras hacerlo se quito las cajas de metal de la espalda y las coloco a un lado, para poder sentarse y esperar a que estuviesen listes. Aprovechaba ese momento para pensar que cosas hacer en la casa, estaba Katherine ahora también, pero quien le daba un quebradero de cabeza más grande era Mellyden pues su vista se estaba deteriorando muy rápidamente, había que modificar la casa para que pudiese siguiendo moverse sin problemas, unos letreros podrían servir, pero no tenia herramientas de tallado, no las que estaba necesitando.

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Re: Buscando suministros [Priv. Maya]

Mensaje por Kirihara Maya el Miér Ago 09, 2017 6:32 am

Mirar aquello fue algo que ella no esperó nunca antes. Su vista se posó en las manos mientras hacían la transacción por ella. Había sido rebajada a calidad de objeto y tenían un precio por su cabeza, el sueño de toda su vida, claro. No podía dejar de pensar en eso hasta que sintió la mano del herrero llevarla fuera. Si antes su vista había estado concentrada en las manos, ahora estaba concentrada en una sola que miraba casi con el ceño fruncido mientras la guiaba por quién sabe dónde. Nada de los alrededores le resultaba en lo absoluto familiar. Puestos, gente, quizás, un aroma podría serle útil, pero no había nada. Quizás, estaba mucho más lejos de lo que ella se imaginaba, después de todo, recordaba haber sentido el olor de agua salada antes de dormirse y despertar en su apacible encierro.

Quería decirle algo sobre ello, pero él había pagado por sacarla de ahí dentro ¿estaba bien? Se contuvo de hacerlo aun con dudas de lo que pudiera pasar después, recordaba que ese roce no estaba en su anterior trato.

—¿Así de fácil?— Repasó incrédula sus palabras, abrió sus ojos alzando las cejas tomando su propia mano y haciendo una pequeña capa de escarcha en su muñeca, primero en la derecha, luego en la izquierda. Los sellos le habían dejado una quemadura en ellas. No contaba con ningún tipo de ungüento por lo que el frío serviría para aliviar la zona hasta que pudiera conseguir algo o sanaran, llegado el caso. No es que no pudiera sobrevivir con ellas, era una guerrera después de todo y no una cualquiera, era un dragón, por lo que lo menos que podía hacer era aguantar como si nada hubiese sucedido —bueno, tampoco es que tenga mucha idea tampoco de dónde estoy— miró al cielo, quizás, si seguía las estrellas podría sentirse un poco más ubicada, sería cuestión de suerte y que no le tocara un día nublado o estaría en serios problemas, pero por sobre todo, había algo que no le terminaba de cuadrar con respecto a todo lo que acababa de suceder.

Vio a Kurogane alejarse y ella le siguió el paso manteniendo las distancias, estaba segura que después de hacer algo como eso, estaba dispuesto a dejarla ir, pero no se sentía cómoda haciendo eso sólo porque sí. Si había algo que ella había aprendido desde pequeña, al menos, desde que la habían acogido en el clan, es que un favor se pagaba. Aunque ella no tenía absolutamente nada con qué devolverle el favor o con qué mostrar su gratitud, ni algo de valor si quiera como para que pudiera dejárselo a cuentas por lo que había hecho.

Se paró en frente de él y se quedó mirándolo unos instantes hasta que decidió o mejor dicho, terminó de encontrar la mejor forma para decirlo. Era bastante directa, por lo que había pensado en una forma sutil, después de todo, su actitud desde el comienzo había sido bastante ¿arisca? ¿Bruta? ¿Mala? No importaba ahora, sino, que pensaba comenzar por buen pie o al menos, las intenciones tendría.

—Me quedaré contigo— dijo ella e hizo una respiración superficial, levantando su pecho con ello al llenar sus pulmones de aire rápidamente —Pero— cerró su puño derecho levantando su dedo índice señalando aquel punto que ella consideraba sumamente importante y es el que la llevaba hasta ahí —será hasta que pague mi deuda contigo. Y no me interrumpas— advirtió por si quería decirle que no había ninguna —no me gusta deberle nada a nadie y tampoco tengo forma de pagarte lo que has hecho. Y no me salgas con alguna de tus frases altruistas ni con tus palabras bonitas— volvió a hacer un movimiento con su cabeza como si señalara algo —no tengo dinero ni bienes materiales, así que si hay algo en lo que pueda serte de ayuda, lo haré. Pero tampoco te abuses ¿eh? Imagino que debe haber algo en lo que pueda ser de utilidad. Soy buena en el campo de batalla, aunque no tanto con tareas más delicadas… pero supongo que siempre puedo aprender— advirtió irguiéndose rápidamente. Tampoco iba decir que era una completa inútil en lo que se refería a tareas domésticas, al menos, intentaría hacer lo que estuviera a su alcance y lo que no, pues, siempre podía aprender.

Cuando acabó de decir eso, soltó el aire que había en sus pulmones como si se hubiera quitado un peso de encima al decirlo. Aunque se estaba atando a alguien, algo que generalmente, no hacía por tener siempre su mente en su deber con el clan, pero ahora era una situación especial.

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Re: Buscando suministros [Priv. Maya]

Mensaje por Ryoma Kurogane el Miér Ago 09, 2017 11:53 am

La deidad estaba pensando sus opciones mientras esperaba que llegara la comida, recordaba que aquí cerca vendían herramientas de tallado de una calidad buena, solamente con tenerlas ya podría fabricar mas en caso de que esas se dañaran. Era bastante bueno replicando cualquier herramienta hecha de metal, solamente tenia que poner sus manos encima de alguna. Lo siguiente era pensar en los letreros, quizás en algunos hechos de cobre, que era mas fácil de manejar y era muy sencillo de reparar, lo bueno también era que no había ningún riesgo de que las cosas fuesen mal con Katherine. Justo en ese momento recordó que ambas se quedaron solas en la casa, era como si su espalda pesara mas, pues ambas no se llevaban demasiado bien que se diga, solo tocaba esperar que al volver la casa estuviese en una sola pieza.

En todo caso la sensación se le fue muy rápido, justo cuando llegaban con su pedido, la orden también incluía té, pero antes de poder comer nota que la misma chica de antes esta parada frente a él – ¿Se te ofrece algo? – Dijo mientras comía el primero de sus takoyaki – ¿Disculpa? – Pregunta al empezar a oír lo que la chica decía, parece que tenia alguna especie de sentido de culpa o algún derivado pues el hecho de salir de ese lugar – La verdad es que no me debes nada, pero si así lo quieres – Contesta de forma seria. Se quedo pensando un momento algunas cosas, la primera era que había que establecer unas reglas – Primero tengo que comprar unas cosas para llevar a casa – Le entrega el plato de Takoyakis – Comete eso, seguro que es mejor que cualquier otra cosa que tenían donde estabas – Luego pide otra ración. Encuentra curioso que la chica llevara unos brazales de hielo, no los llevaba antes ni cuando salieron del sitio, se los había puesto ella, denotando que tenía poderes especiales – Encuentro bien que puedas defenderte sola, sin embargo en una casa no todo es solamente luchar, hay que hacerle mantenimiento y también comer – Explica – Si tienes problemas con tareas domesticas puedo enseñarte, lo siguiente es que no quiero discusiones de ningún tipo, en la casa habitan otras dos personas y hay que tener cierto orden si quieres vivir con nosotros mientras “pagas” tu deuda – Termino de comentarle para que estuviesen las cosas un poco claras, ya cuando estuviesen en casa se podría arreglar el resto – Eso seria todo

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Re: Buscando suministros [Priv. Maya]

Mensaje por Kirihara Maya el Jue Ago 17, 2017 7:04 am

Posiblemente, no lo había pensado demasiado bien cuando había tomado la estúpida decisión de ir con el que ahora, sería su amo. La había comprado después de todo, más allá de que la hubiera liberado más tarde, aunque aún no estaba del todo convencida si había sido un gran acto de generosidad o de pura estupidez.

—Sí, te disculpo— dijo ella como si nada —de donde vengo, me enseñaron que un favor se paga con otro. Para ti puede ser una tontería, pero no lo es así en mi caso. Así que me quedaré— insistió ella, no es que se fuera a dar por vencida a la primera. Si algo tenía es que hacer que cambiara de opinión era algo difícil, imaginaba que era como todo dragón: testarudo.

Se sentó en el suelo, al lado de él. No tenía problemas con ese tipo de cosas, en realidad, es que no tenía problemas casi con nada, había crecido como una guerrera y los viajes, el largo tiempo a la intemperie y sin saber qué es lo que iban a hacer después de acabar con su cometido eran algo común. Llegar, combatir, volver y esperar nuevas órdenes, era lo que estaba acostumbrada a hacer, un ambiente diferente podría ser bastante complejo para ella, aunque se confiaba en que se iba a adaptar bien a ello.

No esperó a recibir la porción de comida, aunque debía admitir que tenía bastante hambre, en general, la comida era escasa o al menos, era escasa para lo que ella estaba acostumbrada a comer, que Maya tenía muy buen diente, nada similar a lo que una buena dama aspiraba por ese entonces, pero, el haber crecido en un ambiente donde eso de una dama lista para casarse no era prioridad, pues, su personalidad también se fue adaptando bien a ello.

—Gracias, aunque no tenías qué hacerlo— dijo ella mirando la comida e hincándole el diente apenas lo agradeció —pues, debes saber que nunca me he hecho cargo de una casa. La he pasado más tiempo fuera y digamos que de eso se encargaban las mujeres más capacitadas, no es que no lo sea, pero nunca me interesó algo como eso— se sinceró, pues, la emoción que había fuera, en las expediciones, no las tenía cuidando un hogar, haciendo la cena o curando heridos. Por supuesto, no les quitaba mérito a las que se hacían cargo de todo ello, cada uno a su deber, pero, estaba segura de que su lugar no era ese, más bien, ahora se veía en una encrucijada ¡tantos años esquivándolos para eso! Pero había dado su palabra y eso es lo que iba a hacer —¿cómo son esas otras dos personas? ¿Son hombres? Digamos que me es más fácil tratar con ellos. No suelo encajar entre las mujeres, por alguna razón— curioseó encogiéndose de hombros, se debía comenzar a preparar para lo que iba a ser la convivencia, entre ello, terminó de comer su ración sin mayores distracciones —¿qué es lo que debes comprar? ¿Está muy lejos? No conozco mucho por la zona, sospecho que ni si quiera estoy en la isla donde nací— se sentía bastante frustrada por ello —aunque si tienes un mapa puedo ubicarme mejor. Soy buena leyéndolos o guiándome por las estrellas, el problema es que estas no son de fiar ¿vives lejos?— Se soltó a hablar con bastante fluidez, como si nada. Sólo necesitaba un poco de confianza y todo cambiaba, además, había aprendido que la mejor forma de hacer bien las cosas era recolectar información y esa era la única forma que conocía.

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Re: Buscando suministros [Priv. Maya]

Mensaje por Ryoma Kurogane el Vie Ago 25, 2017 10:23 am

El herrero recibe su nueva orden de Takoyakis y se pone a comer mientras oye lo que dice la chica. La cosa se había puesto más problemática de lo que parecía, no es que fuese una deuda, es que tenía una especie de código moral o algo similar que le obligaba a realizar eso, cosa que contrariaba mucho la manera de pensar de la deidad, pues Ryoma veía que todo tenía que hacerse por elección propia para ponerle todo el empeño y la dedicación, y ser coaccionado por cualquier motivo solo daba como resultado un trabajo mediocre. De momento no podía hacer otra cosa que dejarlo pasar, pues con lo decidida que se oia la chica, decirle que no era necesario seria como hablarle a una pared.

Encontraba curioso que la chica afirmara que nunca había hecho tareas domesticas, esto hizo que Ryoma se llevara la mano al mentón de forma pensativa, enseñarle dichas tareas podría ser un reto interesante, encontrar la manera mas sencilla de enseñar cosas como esa, era algo que nunca se había plantead – Aun así tengo que decirte que todos ahí debemos cooperar en la medida de nuestras posibilidades, si tu única falla en el mantenimiento y limpieza es la falta de conocimiento, yo te lo proporcionare, lo demás será cosa de practica – Como toda nueva disciplina todo iniciaba con que alguien que supiera del asunto te instruyera para no hacer todo mediante ensayo y error – ¿Hombres dices? No, son dos chicas igual que tu, si no te puedes llevar bien con mujeres creo que también deberías aprender – Lastimosamente enseñar convivencia era algo que no podía hacer el herrero, pues eso dependía directamente de cada persona, eso no significaba que no podría dejar las reglas claras para que nada se saliera de las manos – Solo unas herramientas de tallado, las necesito para poder grabar en metal unas letras – Comenta mientras termina de comerse sus Takoyakis.

Una vez terminado regresa el plato a la cocinera, junto con el de la chica y paga directamente. Levanta la caja envuelta en una lona, podía verse un brillo de color dorado cerca de las asaderas tipo mochila – Si estas tan deseosa de ayudar, ocupo que lleves las herramientas – Le señala la otra caja metalica. No era tan pesada como la que tenia la lona, pero la caja con las herramientas supera la media tonelada – Dado que vendrás conmigo necesito saber tu nombre, el mío es Ryoma Kurogane – Dice en un tono serio mientras comienza a caminar hacia una tienda de artesanía, lo primero seria encontrar las herramientas, luego comprar algo de comida para los suministros y algunas cosas hechas de madera, serian necesarias por la otra hada que parecía tener una debilidad muy fuerte por el hierro.

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Re: Buscando suministros [Priv. Maya]

Mensaje por Kirihara Maya el Miér Ago 30, 2017 7:35 am

La comida bien había estado sabrosa aunque para el apetito de Maya, se había terminado demasiado pronto. Sin embargo, optó por no decir nada, no era la primera vez que pasaba por algo como eso, sus expediciones siempre podían contar con el factor de que el viaje terminara resultando más largo de lo que esperaban y así, las provisiones se veían mucho más justas, especialmente, cuando no había nada que pudiera abastecerlos fuera de lo que llevaban, pues, había zonas donde la posibilidad de la caza, pesca o recolección podía verse increíblemente limitada como para que pudieran pensarla en una opción. Y no siempre podían contar con que ella se transformara y consiguiera las cosas, el factor sorpresa era algo que debía estar como su as bajo la manga siempre.

—Supongo. Cooperar no es problema, aunque imagino que puede haber algunas tareas que se me den mejor que otras. Si te debo ser sincera, una de las principales razones por las que no las hago es porque soy algo…— hizo una pausa pensando en la palabra que sonara más suave para ello —torpe para ello, pero si es lo que hace falta, lo haré— aunque no estaba del todo convencida con ello, bien podría hacer el intento hasta que se encontrara útil en algo que sí fuera su fuerte, aunque viviendo en una casa, una vida cotidiana ¿qué es lo que podía ser su fuerte? Quizás hacer el mandado, conseguir leños, agua, imaginaba que esas cosas harían falta también en su casa y si era trabajo pesado, era lo suyo —bien ¿son dragones como yo?— Preguntó curiosa, al escuchar que eran mujeres como ella, quizás, encontrarán un punto en común con todo —hace tiempo no veo a alguien como yo. Al menos, hembra— pues, había un entrenador de dragones, de hecho, los criaba desde pequeños y llegaba a ayudarlos a manejar sus habilidades, pero no recordaba que hubiese una sola mujer entre ellos, suponía que no eran tan comunes en aquella raza, aunque realmente, tampoco era algo que le molestase, sólo que podría ser interesante conocer a alguien más como ella.

Se puso de pie sacudiendo sus ropas y vio la caja que le señalaba que debía llevar. Maya se acercó y la levantó viéndolo a él llevar otra caja indicándole por donde es que debían ir. Lo alcanzó y vio la caja que llevaba en la espalda. En realidad, le parecía muy poco hacer algo como eso, ella podía llevar mucho más que eso, pensando que se contenía de darle órdenes sólo por ser mujer.

—No pienses que porque soy mujer soy más débil que un hombre— dijo ella alcanzándolo, tomándolo de la cintura y llevándolo a él con la caja al hombro —lo sé, lo dijiste antes en el mercado— respondió mientras comenzaban a caminar, o mejor dicho, mientras ella lo llevaba encima con todo —llámame Kirihara, así no tendrás que esforzarte mucho recordando nombres, parece que recordar cosas no es tu fuerte ¿eh?— le sonrió ella casi soltando una risa audible —supongo que por allá quedará la tienda esa a la que quieres ir— en cierta forma, también era una burla por lo que se había olvidado de su nombre. No era algo precisamente malo, sino que el carácter de Maya era bastante confianzudo cuando comenzaba a sentirse cómoda con alguien y pues, había dado en el clavo con el hombre ahora.

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Re: Buscando suministros [Priv. Maya]

Mensaje por Ryoma Kurogane el Vie Sep 01, 2017 7:16 am

La deidad parpadeo un momento, recordando exactamente que se había presentado anteriormente, quizás el estrés del trabajo acumulado le había afectado. Sería bueno contemplar tener uno o dos días de descanso para evitar fatiga mental innecesaria, y no sufrir más episodios como el de hoy. En dado caso había que tener algunas cosas en cuenta, como cierta impulsividad en la chica de pelo negro, pues ella le había cargado alegando que por ser mujer no era débil. Ryoma se soltó del agarre y ahora cargo él por un momento a la chica de la cintura, con todo y caja de herramienta con una mano – No pongo en duda tu fuerza, si fuese así no te habría pedido que cargaras la caja de herramientas – Dice mientras la baja al suelo – Es más fácil y eficiente dividir las tareas, entre ambos – Tras eso toma la delantera hasta la tienda de herramientas.

No había muchas de las que buscaba, aunque si encontró las necesarias, tenia ya uno de sus problemas solucionados – Ven un momento – Le dice a la chica para que esta venga hasta donde esta, y dentro de la caja que llevaba a la espalda, coloca la bolsa con las herramientas que acababa de comprar – Necesito saber cual es la medida de tu ropa – Le pregunta y espera que le responda, antes de caminar a otra tienda donde vendían Kimonos. Ya tuvo algunos problemas antes con Katherine y Mellyden por no tener ropa de sus tallas – Escoge los que mas te gusten – Dice la deidad y luego deja a la chica un momento en la tienda, mientras él se aleja un momento. No sale de la vista de la Maya, sino que va a una tienda que está un poco más lejos, ahí compra unos cuantos escitas sobre algunas prácticas, como la medicina, un par de manuales de artes marciales, y otras cosas como la herbología.

Para leer mejor los libros luego de pagarlos, se había puesto unos lentes que modifico el mismo para poder apreciar mejor las letras, en ese momento le paso algo un poco extraño, mientras leía el manual de artes marciales, recordaba bastante como fue de joven entrenando, los otros chicos que practicaban con él y las cosas que hacia. Recuerdos como esos volvieron a su rostro una sonrisa notoria, que esta vez no desaparecía pues se mantenía leyendo dicho libro - ¿Estas lista Maya? Tenemos que conseguir algunas piezas de carne – Mira a la chica, aun manteniendo la misma expresión alegre.

Una vez pagada la ropa de la chica, guarda los lentes dentro de su hakama y los escritos en la misma caja que traía la chica, teniendo nuevamente la expresión seria y seca de antes – Hace falta conseguir algo de carne, aunque no muchos la venden, no gustan de comer animales – Explica la deidad, era por cuestiones religiosas de la zona. Aunque ese tipo de creencias no le afectaban, pues veía necesaria la ingesta de proteínas – Supongo que no tienes ningun inconveniente en comer carne ¿verdad? – Pregunta, era preferible saber la respuesta para tener preparadas las cosas en caso de que tuviese que cocinar solamente vegetales para una persona.

La cara de Ryoma mientras leía (?):

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Re: Buscando suministros [Priv. Maya]

Mensaje por Kirihara Maya el Miér Sep 13, 2017 5:07 am

Se sentía bastante satisfecha al hacer las cosas por su cuenta, pero no contaba con que Ryoma pudiera ser tan terco y audaz como ella misma lo era al tomar y cargarla luego de soltarse de su agarre. Ni ella misma daba fe de esas cosas, usualmente, pasaban de molestarla de esa forma por su carácter a tomar la iniciativa y no parar hasta lograr las cosas. Aunque eso era siempre en un solo plano de su vida, que había otros totalmente inexplorados para ella.

—¿Fácil y eficiente? Podría ser— repensó esas palabras —pero no vuelvas a levantarme así— le dijo señalándolo con el dedo índice un tanto nerviosa debido a que no estaba acostumbrada a recibir ese tipo de ayudas, se había sentido como una damisela en peligro y realmente, eso era algo que siempre había querido evitar. Una sensación horrible como para que volviera a repetirse, por lo que decidió ignorar la situación, que era la mejor forma de salir bien parada.

Lo siguió deteniéndose en un puesto de ropa, lo que más le había sorprendido que era pura ropa femenina. Kimono femeninos por donde mirase, algo a lo que ella no es que le hiciera asco, pero tampoco es que pudiera jactarse de saber vestirse en una de esas cosas.

—¿Medidas? ¿Para qué necesitas eso?— Se detuvo de golpe repitiendo aquella palabra que le había caído tan de golpe, más, cuando quiso responderle al hombre y decirle que no le hacía falta, no lo encontró y el tendero se había acercado a ella ofreciéndole un kimono negro con flores sin que ella supiera como debía rechazarlo, agitando sus manos rápidamente delante de ella —¡Kurogane!— Lo llamó insistiendo que ella no usaba ese tipo de cosas. Por empezar, ni si quiera tenía idea de cómo es que debía ponérselo ¿cómo diablos iba a querer algo que no tenía idea de cómo debía usar? —Yo no necesito eso. Es muy rebuscado, no es práctico para caminar y se ve apretado. No sé cómo respiran las mujeres ahí adentro, no sirve para una batalla— dijo tan rápido que podría haberse enredado la lengua con sus propias palabras, no le gustaba ese tipo de cosas, pero el tendero no estaba dispuesto a dejarla marchar así nomás, no sin al menos, haberle vendido algo, ofreciéndole un hakama y un haori en tonos sepia, indicándole que iban muy bien con las botas altas y negras y que las señoritas de la alta sociedad gustaban mucho de esa prenda por comodidad —yo no me veo en eso. Un happi o un jinbei. Si no tiene, pues, que tenga un buen…— pero tampoco había llegado a escabullirse de él que le había mostrado varias prendas que se acomodaban a lo que ella quería. O compraba o compraba, Maya se había dado cuenta de que no iba a salir así como así de aquel puesto y maldecía a Kurogane por haberla dejado sola ahí ¿no veía que necesitaba ayuda?

Al final, había terminado cediendo a la presión y eligiendo dos conjuntos, que si se trataba de ropa, no tenía demasiado interés o fuerza de voluntad, quizás si hubiesen sido armas o comida otro gallo le cantara, pero ahí, estaba más que frita.

—¡Kurogane! Hasta que apareces— dijo ella en tono de reproche cuando lo vio sonriendo. Había pasado poco tiempo con él, pero eso había sido algo tan raro que hasta le dio un escalofrío verlo tan feliz —¿Qué te pasó? Tienes esa cosa macabra en el rostro— Dijo señalando su propia cara con un círculo en el aire pues, se veía tan relajado y feliz que no parecía el mismo hombre que la había sacado del mercado —no me digas que tienes esas aficiones. Tú sabes— dijo inhalando haciendo referencia a alguna droga, aunque había pensado en opio principalmente, no veía que en ese tiempo pudiera fumar con tanta tranquilidad y llegar a ella sin tener rastros de olor, que ella misma lo comprobó olfateando la manga derecha del muchacho asegurándose de que no estaba bajo la influencia de nada. Era todo un misterio qué mal le había picado en ese momento.

Miró a otro lado mientras el vendedor les recordaba que le debían dinero y fue ella quién lo mandó al frente, pues, ella no portaba una moneda encima.

—¿Existen ese tipo de personas? ¿Hay algo malo con ellas? No es normal rechazar la comida. Es comida— Se sorprendió cuando escuchó que había gente que no comía carne ¡estaban locos seguramente! No podía concebir que hubiesen personas así, mucho menos, que él hiciera semejante pregunta —¡Por supuesto que no! Tendría problemas si no comiera carne— aseguró ella —las verduras son guarnición, no el plato principal— aclaró ella acomodándose mejor la caja en la espalda, de sólo pensar que podría haber aceptado ir con un vegetariano hizo que le pesara el doble la carga, gracias al cielo, fue una cosa que fue aminorando mientras caminaban al mercado —aun si no consigues, puedo cazar. Soy buena en ello— y pronto comprobaría qué tan buena era, eso era seguro.

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Re: Buscando suministros [Priv. Maya]

Mensaje por Ryoma Kurogane el Mar Oct 10, 2017 9:56 pm

La deidad no entendía para nada los comentarios de la dragón, aunque termino pagando por una ropa que era bastante atípica, quizás la chica estuviese muy acostumbrada a usar otro tipo de atuendos, bueno, no había mucho que hacer al respecto. Ahora caminando por un rato por las tiendas surge la incógnita de donde conseguir la carne y los demás alimentos – De hecho si Maya, hay mucha gente que por cuestiones religiosas no es capaz de comer animales, una tontería dado que incluso los animales se comen entre ellos para sobrevivir – En eso si estaba de acuerdo a la comer animales, en matar lo que vas a comer y no solamente por excesos o similares, aunque era difícil saber cuanto alimento necesitarían en la casa dado que ahora eran unas cuatro personas. Lo primero que visitaron fue un tendero que vendía vegetales, aunque lo que estaba comprobando también la calidad del arroz que tenia – Creo que me llevare tres sacos de este – Indica al vendedor que se le queda mirando raro, porque cada saco pesaba algo así como 40 kg y era bastante dinero el que se necesitaba para pagarlo todo, usualmente la gente solo llevaba pequeñas porciones – Aquí tiene el dinero – Ryoma pone en las manos del vendedor una bolsa con monedas, que contenían el dinero necesario para esa compra, el tipo se le queda viendo raro mientras cuenta y una vez listo todo, le entrega a la deidad los sacos de arroz.

Una vez con ello, amarra los tres sacos con una cuerda y se la pone al hombro – También quiero de esos vegetales – Cuando el vendedor pregunto cuantos la respuesta nuevamente le dejo extrañado – Todos – Nuevamente ocurrió lo mismo, la deidad paga por la comida y esta vez la mete en un saco que también le facilito el vendedor – Estas las llevaras tu Maya – Le dice pasándole la cuerda del saco – Por cierto, ¿que tipo de carne es la que solías consumir mas? Es algo que necesito saber – Pregunta a la Dragón mientras iban caminando por las calles rumbo a otra tienda.

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