¡Ebichu dice!
Historia
Una suave y cálida brisa refresca a los viajeros y caminantes que pasan por éste gran Imperio. Los cerezos florecen, apenas está empezando la primavera y ellos danzan ansioso por mostrar su belleza a todo el que quiera observarlos. La civilización se consuma entre las guerras, los emperadores y las muertes de tanta gente inocente y no tanto. Así se caracteriza el comienzo de la era Tokugawa o Edo, donde destará no sólo por las guerras y el nuevo orden, sino por ésta tendencia en aumento de conseguir esclavos en todos lados. Y entre todo esto, muchas personas toman ventaja de la situación y se especializan en el comercio.
En época en que la guerra y la expansión del imperio es inminente, la dictadura y el poco trato con extranjeros o su mismo desagrado hacia todo lo que no es japonés. Pero, siempre se encuentra la ventaja para vender personas o seres con características maravillosas, como cola y orejas. Algunos, poderosos, se resisten, pero, ya se las han ingeniado para atraparlos sin romperse una uña. Otros, es más fácil conseguirlos, por deudas, apuestas y hasta como rehenes de guerra también, entran al mercado sin ningún problema. Y hay mucha gente que compra esclavos o "mascotas" también llamados pets, entre la jerga comercial. Cotizan muy bien en el mercado y todos están deseosos de tener uno o más de uno. Se los puede comprar de manera legal en muchas tiendas que se dedican a venderlos muy caros pero que los tienen más "presentables". Sin embargo, también se los puede comprar de contrabando (a veces, son simplemente secuestrados y vendidos), aunque se dice que los jóvenes que viven aquí, pasan las peores penurias y no llegan "en buen estado" a manos de sus amos.
Únete a ésta historia, donde la magia, la crueldad y quien sabe, quizás el amor, van tomados de la mano.
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Primeros pasos [Priv.]

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Primeros pasos [Priv.]

Mensaje por Ryoma Kurogane el Sáb Jun 03, 2017 3:41 pm

Llevar a la chica de la mano había sido una decisión acertada, su condición física no era demasiado buena y lo que deberían haber sido dos horas de paso continuo, se transformaron en casi tres y media, pues la marcha era reducida y de cuando en cuando debían detenerse para que Méllyden pudiese descansar. Llegan al ocaso a la residencia de Ryoma, un lugar que tenía como nombre fortaleza de hierro, ingresan por el portón principal y se puede ver las grandes extensiones que tenía toda el área, con un amplio jardín y la entrada a la casa principal – Aquí es donde ha vivido mi familia desde hace varias generaciones – Aunque el apellido Kurogane tenía renombre por los trabajos en el hierro, era mentira el hecho de que fuese su familia, fue el propio Ryoma quien desde hacia varios siglos había vivido en ese lugar. Eso de su familia era para distraer la atención y no revelar que era la deidad del invierno, cosa que a su punto de vista no era necesario que alguien supiera, podría traer algunos inconvenientes que prefería evitar.

Alcanzaron la casa principal y el herrero deja en el suelo  la pesada caja que llevaba al hombro desde que salieron de la ciudad, el sonido del objeto al tocar tierra indicaba que su peso era considerablemente alto, pero el peliverde no mostraba signo de agotamiento alguno luego de cargarlo durante horas – Siéntate aquí, vengo en un momento – Le señala a la chica el borde del piso de madera, mientras se quita el calzado e ingresa en el interior de la casa. Desde la entrada podía verse como varias columnas tenían piezas de hierro forjado, grabadas con distintas ilustraciones, incluso las paredes exteriores tenían algunos decorados de ese material, la razón por la que esa casa era llamada fortaleza de hierro. El tiempo pasa, cerca de media hora, al herrero no le importaba si ella escapaba o similares, si al volver ella estaba bien, sino también, no iba a amargarse por ello – Seguro tienes hambre – Le pasa un plato con unos onigiris y un vaso con té – Eso te servirá para reponer energías por la caminata – Su tono de voz cada que hablaba seguía siendo el mismo tono serio y frío. Se sentó un momento también en el borde del suelo de madera, mientras de su bolsillo sacaba unas cosas – Esta es la casa principal, aquí están el comedor, la sala de reuniones donde atiendo a quienes quieren encargar algún trabajo, el salón de estar y el exhibidor de herramientas  – No la mira mientras dice eso – A tu derecha se encuentra una de las casas periféricas, ahí está la cocina, mi habitación y un área para entrenar artes marciales y otro dormitorio – Aunque por estructura de la casa él debería estar en la habitación prefería estar algo mas apartado para tener más tranquilidad – Al final de la propiedad está el horno de fundición y la fragua, ahí fabrico los distintos trabajos que la gente solicita, con el mismo calor del horno se calienta el agua de los baños que están a solo cinco metros – Era una sencilla explicación de las distintas áreas de la casa.

Tras decirle todo eso a la chica, es que Ryoma se gira a verla – Considerando lo delicada que es tu resistencia física puedes dormir en la casa anexa, hay una habitación disponible ahí – Refiriéndose al mismo anexo donde tenía el herrero su propia habitación – Mañana cuando descanses puedes decidir si quedarte o irte – Sus palabras aunque directas tenían un significado, Ryoma no necesitaba a nadie que solo hiciera las cosas por obligación - ¿Tienes alguna pregunta?
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Re: Primeros pasos [Priv.]

Mensaje por Méllyden R. Stokke el Jue Jun 08, 2017 2:23 am

La muchacha se sentía intrigada por la actitud de su comprador. Esa persona era algo distinta a lo que habría imaginado de los individuos que suelen comprar esclavos, es decir, gente con poderío con personalidades egocéntricas donde se creen el centro de todo y que pueden hacer lo que quieran. En cambio, la persona que le tendía la mano no era para nada lo que esperaba y aquello la confundía bastante sobre qué tipo de actitud tomar por sobre su compañero. No obstante, se limitó a guardar silencio y estar tranquila; seguirle el paso por horas, con sus respectivos descansados para finalmente llegar a su destino. Observó con detenimiento el lugar donde vivía aquel sujeto, que no era nada sencillo como la personalidad de él.

Sonrió en respuesta, sin estar totalmente segura de cómo describir la sensación que le causaba, pero quería dar un gesto agradable como si asintiera al hecho de que era un lugar bonito. Incluso al ver el interior, pudo estar segura de que tenía un buen aspecto, como si le tuviesen mucho amor a la elaboración del hogar que le dedicaron el tiempo para todos esos decorados y si la mansión había pasado de generación en generación, debió ser muy resistente.

Gracias. —asintió con la cabeza en agradecimiento por el alimento y tomó asiento—. Además, es usted muy amable, Kurogane-sama. —bebió algo de té para relajarse un poco después del largo trayecto que habían seguido. Tras terminar de beber, hizo un esfuerzo por tratar de memorizar toda la explicación que dio sobre la vivienda, era un poco complicado siendo la primera vez que se hallaba en una verdadera mansión—. Tiene todas las comodidades aquí, tal parece. —comentó mientras sonreía con aparente amabilidad. Definitivamente jamás había visto un lugar así, mucho menos tenido la oportunidad de imaginarse el vivir ahí. Sí que había estado en lugares así, mas nunca se quedó ni una noche.

Por un momento, casi se atragantaba con la comida al escuchar aquella libertad que le dio.

¿Habla en serio? —preguntó, borrando todo rastro de aquella sonrisa que siempre le adornaba—. ¿Qué motivo tuvo para comprarme si no va a tratarme como una esclava o siquiera mantenerme aquí? —no iba a decirlo pero, había gastado el dinero en ella y para nada, al menos lo que significaba para él, pues el ser libre era el todo para ella—. Ha sido amable conmigo, más de lo que hubiese esperado pero, ¿me dejaría ir sin más? —era lo que no podía asimilar, a la vez que temía que los cazadores fueran a por ella una vez más o que quizá fuese todo mentira para darle una falsa imagen, justo como lo estaba haciendo ella.

Guardó silencio para tranquilizarse un poco y siguió comiendo, que era la mejor que había ingerido en mucho tiempo. Por otro lado, recordó todo lo que le había dicho hasta ahora y una nueva duda surgió en su cabeza, algo que no le encontraba mucha explicación, al menos de todas las explicaciones que intentaba darle.

Antes dijo que este lugar ha sido de su familia por generaciones. —repitió mientras lo analizaba—. ¿Ahora mismo está viviendo solo? ¿No tiene padres, hermanos o algún familiar? —no se preocupaba por él, o eso creía, pero ni ella sería capaz de vivir en lugar así sola, se sentiría muy vacío, muy solitario. Si no la había comprado para hacerle compañía, entonces no tenía alguna otra respuesta.

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Re: Primeros pasos [Priv.]

Mensaje por Ryoma Kurogane el Jue Jun 08, 2017 3:53 am

La chica todo el tiempo mantenía una expresión amable en el rostro, una sonrisa bastante cálida mientras hablaba, muchas referencias a la amabilidad de Ryoma pero en realidad su comportamiento distaba mucho de ese calificativo, simplemente veía las cosas de forma lógica, si habías pasado horas caminando lo correcto era consumir algún alimento y descansar para reponerte, no había otro motivo para darle los alimentos a la chica – Si, tengo muchas comodidades, pero también espacios inútiles la mayoría del tiempo, me gustaría derrumbar varias secciones para ampliar el almacén o la fragua pero eso reduciría mucho los espacios habitables – Expresa - Pero son áreas necesarias para que el trabajo funcione correctamente – Era también cosa de trato con los clientes, varias veces venia gente adinerada para hacer encargos de armas muy decoradas, esas personas tenían cierta etiqueta por decirlo de algún modo, y requerían ciertos espacios para que las negociaciones fluyeran, todo era parte del negocio. Todo transcurría de forma apacible, hasta que la expresión de la chica cambio de un modo bastante dramático.

En la experiencia de la deidad, cuando alguien sufría un cambio espontaneo y brusco con respecto a su comportamiento anterior, denotaba una actitud más natural, pues al momento de la sorpresa era muy difícil mantener un papel, esto podría traducirse en que la forma alegre de la chica quizás no fuese del todo su verdadera cara. Existia la posibilidad de que ella estuviese fingiendo, por lo tanto tendría un perfil diseñado para guardar las apariencias, ya sea por ocultar algo o porque solo deseaba engañar, fuese lo que fuese solo con la primera impresión era un poco apresurado sacar conclusiones – Si hablo en serio, tú decides si irte o quedarte – Dice en un tono serio – Tener a alguien en contra de su voluntad en un sitio, hace que las distintas tareas que tenga que realizar las haga por miedo u obligación, un trabajo sin motivación solo lleva resultados mediocres que no merecen ser recordados – Le contesta sobre porque la dejaba ir – Por ello tener a las personas dentro de jaulas, es una manera muy poco eficiente de trabajar, pues los cuerpos se deterioran con el tiempo por estar encerrados y la mente también cambia, además que no se invierte el suficiente presupuesto para asegurar una buena salud o alimentación, supongo que también tienes que sumarle que en cierto modo tenias la misma mirada que yo de joven – Termina de contestarle las motivaciones a su ver lógicas y un motivo más emocional si se quiere decir de alguna manera.

En todo caso, la chica parecía querer recobrar un poco el aliento por las cosas dichas, así que Ryoma dejo que terminara de comer tranquilamente. Esperaba alguna pregunta y parecía que todo estaba claro, pero la chica pregunta sobre la familia del herrero, un interés un tanto particular – Mis padres ya no están en este mundo – No tenia padres biológicos, ninguna deidad los tenia, pero si convivió con una pareja durante los primeros años que estuvo viviendo entre los mortales, podría decirse que fueron el equivalente a sus padres – Murieron en el asalto de un ladrón, mi padre se resistió y le apuñalaron el estomago, mi madre no escapo mucho de ese destino – Hablaba de ello con bastante tranquilidad, sin que su expresión cambiase – Tampoco tengo hermanos, así que la respuesta es si, Vivo solo en esta casa, aunque en cierto modo es mejor pues recuerdo cuando una vez unos clientes pasaron aquí la noche y les incomodaba oír el golpeteo del martillo junto al yunque – Los invitados que llego a tener el herrero, en muchos casos parecía que no comprendían que en esa casa trabajaban con la forja, incluso cuando muchos de ellos habían sido quienes encargaron el trabajo, aunque tuviese que tratar a los invitados con cierta etiqueta habían cosas que no podía evitar, como levantarse en las mañanas y trabajar el metal – Olvide mencionar, como estuve fuera varios días, el horno está apagado así que si deseas tomar un baño hoy será con agua fría, el agua cliente no estará sino hasta mañana cerca del medio día

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Re: Primeros pasos [Priv.]

Mensaje por Méllyden R. Stokke el Miér Ago 02, 2017 2:17 am

Extrañamente lo escuchó con atención, cada palabra que salió del contrario trató de ser analizada por el hada, mas no lograba comprender su forma de pensar, o quizá no deseaba creer en alguien después de vivir entre tantas personas falsas, crueles y que se mueven por medio del dinero. Ella aún era joven y no había conocido mucho de lo que es el mundo y lo que lo conforma, creía haber tenido suficiente con todas las personas que había visto en el transcurso de esos años en los que tiene memoria.

¿De cuántos años estamos hablando? —cuestionó con un deje de burla. No es que el contrario se viese tan mayor, pero su forma de expresarse y pensar, lo delataban—. Suena como un hombre de tercera edad, ¿hay algo que le divierta que no se enfoque en su...trabajo? —hasta el momento, lo único que había escuchado de él era sobre su trabajo, al menos eso era lo único que recordaba además de su nombre.

Dejó de comer cuando escuchó que el hombre no tenía familia y le sorprendió saberlo, ya que siempre a las mejores personas eran a las que les ocurrían las tragedias. Ya había asumido que él era una buena persona, pero no deseaba creerle, tampoco quería estar en deuda con él.

Me disculpo por hacerle recordar algo horrible. —se disculpó por cortesía, no porque realmente se sintiese mal por hablar del tema, sino porque no le simpatizaba el tema de la familia, era algo que quería olvidar, pero se vio en la necesidad de preguntar por educación e intriga de hallar a alguien que vive solo en un lugar tan grande—. Si se siente solo, yo podría hacerle compañía, Kurogane-sama.—dijo tranquilamente y con el tono más amable que pudo—. A menos que le sea un inconveniente mi presencia. —agregó a la vez que se terminaba lo que restaba en la mesa, que a pesar de ser un alimento sencillo, le ayudó a recuperar la energía que perdió durante toda la caminata hasta dicho hogar.

Nunca he logrado conciliar el sueño, descansar profundamente, por ello, no será un problema sus horarios de trabajo y el ruido que haga. —comentó con sinceridad—. Prometo no interrumpirlo mientras labora. —tal vez se estaba esforzando mucho por querer quedarse a vivir ahí, pues la situación era así: no tenía un lugar al cual regresar. Si una persona le estaba dando una oportunidad como esa, no debía desaprovecharla de esa forma.

Se puso de pie y observó de un lado a otro, hizo un esfuerzo por recordar para terminar encogiéndose de hombros al rendirse. — Disculpe, no he memorizado todas las locaciones, ¿sería tan amable de escoltarme al baño? —puede en esos momentos lo molestaría un poco, pero era cuestión de tiempo hasta que lograse acostumbrarse a un lugar así—. Y si... —habló un tanto apenada— es tan amable de prestarme otro cambio de ropa. —por dentro quería morir, en pocos momentos ya le debía demasiados favores.

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Re: Primeros pasos [Priv.]

Mensaje por Ryoma Kurogane el Miér Ago 02, 2017 6:54 am

Que le preguntaran por sus diversiones le dejo un poco pensativo, la verdad nunca se había hecho esa pregunta antes, fuera de su trabajo hacia realmente pocas actividades, atendía la plantación del castillo, entrenaba su cuerpo y sus habilidades marciales, rara vez salía si no era por trabajo – Llevo dedicándome a la artesanía desde que podía usar correctamente mis manos – No era mentira, quienes lo criaron de pequeño le habían enseñado esas labores ni bien pudo moverse correctamente – Diversión como concepto no la tengo, no es algo que necesite, pero cuando intento relajarme entreno mis habilidades marciales, desde técnicas a meditación en movimiento para despejar mi mente, supongo que eso puede caer en la definición de diversión – Termina contestando lo que encuentra más lógico a la pregunta. Se queda mirando hacia la puerta, donde se podían ver los trabajos en el metal adornando el marco – Todos esos adornos son producto de la dedicación y empeño, todos fueron hechos con estas manos, la artesanía no solo es un medio de substancia para mí – Expresa agregando una apreciación personal que lo que hacía no era un trabajo, era más bien algo similar a una pasión.

La conversación había tomado un rumbo un tanto particular, ella parecía disculparse por sacar el tema de sus “padres”, quizás a ella le pasara una situación similar, pero eso no venia al caso en ese momento – Eso fue hace muchos años, tener ese recuerdo constantemente cruzando mi mente no lo resolverá, así que no hace falta sentir pesar por ello – Contesta sin inmutarse – No me siento solo, pero tampoco me incomoda tu presencia, si quieres quedarte, mi casa es tu casa – El último comentario de la chica le dejo pensativo, nunca había vivido en comunidad antes, si iba a convivir con ella harían falta unas reglas – Dime tus horarios de sueño y acomodare mis jornadas laborales para no coincidir, sino duermes apropiadamente luego no tendrás concentración a la mañana siguiente - Reorganizarse era algo que podría llegar a ser un poco pesado cuando tenía mucho trabajo acumulado, pero administrar su tiempo siempre era una buena distracción y le ayudaría a trabajar de forma más eficiente o encontrar la manera de hacerlo – Eso si te lo digo, no me interrumpas en la fragua a menos que sea para algo muy importante – Que le interrumpieran constantemente solo entorpecía su trabajo pero que nunca le dijeran cuando ocurría una emergencia era peor.

Parecía que la chica no recordaba del todo donde estaba cada parte de la casa y que si la podría escoltar al baño, el herrero se levanto y le extendió la mano – Ven – Ella podía decidir si tomarla o no, en todo caso al poco tiempo la llevaría al interior de la casa principal, pasarían cerca de las distintas aéreas de la casa principal, entre ellas un exhibidor donde podían verse muchos tipos de armas, espadas, alabardas, hachas, lanzas, junto a otras herramientas de uso cotidiano como cuchillos, palas, o similares. Era un muestrario de las distintas cosas que el herrero vendía con cierta frecuencia. No les tomo mucho tiempo hasta que llegaron al baño, había un contenedor de agua bastante grande en el interior, junto a una bañera donde se podía ver en su interior una cubeta. Esa servía tanto para llenar la bañera como para echarse agua encima – Aquí está el baño, puedes usarlo tanto como gustes pero no hay agua caliente – Le comunica Ryoma – No tengo cambio de ropa para ti, tendrás que conformarte con unas una de mis prendas hoy, mañana iremos a conseguirte ropa nueva – Tras decir eso la deidad sale del baño, dejando a la chica en el interior, empezaba a caminar a la casa secundaria de la propiedad a conseguirle la ropa que le había mencionado.

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Re: Primeros pasos [Priv.]

Mensaje por Méllyden R. Stokke el Dom Ago 06, 2017 1:24 pm

Hubo momentos en los que el hada llegó a preguntarse acerca de lo que el contrario estaría pensando, su manera de analizar cada detalle le intrigaba y su carencia de expresión facial le incomodaba bastante. Se tomaba el tiempo para verlo fijamente y esperar que expresara algo de emoción al hablar acerca de sus pasatiempos, mas nada iluminaba su rostro. Sus palabras sonaban sinceras, pero no era capaz de ver si en sus ojos se reflejaba la pasión como tanto lo insinuaba. Además, el hada no sentía un particular interés en el tema, pero no era capaz de ignorar el hecho de que todo lo que el contrario había hecho era bello y de calidad.

No tengo un horario en particular para dormir. —admitió con cierta pena—. Todo depende de qué tanto me esfuerce durante el día. —y el qué tanto sus pesadillas influían durante su descanso, mas no lo diría, ya que no era un tema que tuviese que ver con él—. Si no tengo el deber de hacer un quehacer del hogar o algún trabajo interno o externo, posiblemente duerma pasando la media noche. —le informó con tranquilidad, mientras que dentro sí esperaba que no tuviese que hacer algo, porque no se le daba bien casi nada. Jamás tuvo que limpiar o cocinar, siempre tuvo a alguien que lo hiciese por ella y en el tiempo en el que estuvo en el mercado negro, tampoco hizo algo interesante, ya que su único deber era lucir linda para llamar a un comprador.

Observó la mano que estaba tendida frente a ella y por un momento pensó en tomarla, pero se negó al instante al recordar que era preferible no tener contacto de esa manera. Controlaba sus poderes pero, recordaba otras ocasiones en las que llegó a creer que lo tenía dominado y se demostró ser lo contrario. Sin perturbaciones nadie saldría lastimado. Tan sólo inclinó la cabeza ligeramente en señal de agradecimiento por guiarle en esa ocasión. Durante el trayecto admiró todo el arsenal mientras que trataba de memorizar el camino para no tener problemas futuros, si sus ojos la traicionaban en alguna ocasión en la que cruzara por la exhibición, terminaría chocando y se haría daño.

Es usted muy amable, pero su amabilidad se vería mejor acompañada de una sonrisa. —le dijo antes de verlo partir en búsqueda de las prendas. No quería perturbarlo en su primer día de convivencia, pero vio necesario decirle aquello, aún cuando no fuese a verlo con una sonrisa de todas formas, no perdía nada con intentarlo. Soltó un suspiro una vez que estaba sola, fingir sonrisas y gentileza le era agotador. Si iban a vivir juntos de ahora en adelante, era mejor dejar las apariencias de lado y actuar natural.

Dejó su atuendo sucio de lado para dirigirse a la bañera, agarrar la cubeta y así rellenarla con agua. De esa forma, se aseguró de lavarse bien mientras aguantaba el frío por el agua helada. Se esforzó en quitarse esa sensación que le había dejado el mercado, al cual no pensaba regresar ni estando muerta. Y así maldijo por un largo rato de aseo, esperando a que el mayor regresase con el ropaje y poder abandonar el baño. Se acercó al contenedor de agua para llenar la cubeta una vez más, hundiéndose en sus pensamientos al no saber cómo sentirse ante la oportunidad de una nueva vida. Apretó con fuerza el borde del contenedor, provocando que éste desapareciera poco a poco, reaccionó tarde para notar su error de dejar escapar todo el agua.

¡Demonios! —exclamó llena de pánico al observar cómo el agua abandonaba el baño para extenderse fuera de ahí. Corrió a la entrada, pero justo antes de tocar la puerta se resbaló con todo el agua esparcida y cayó duramente contra el suelo a la vez que se daba un buen golpe en la cabeza. Lo último que pudo pensar era que quería desaparecer en esos momentos.

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Re: Primeros pasos [Priv.]

Mensaje por Ryoma Kurogane el Dom Ago 06, 2017 4:52 pm

La deidad estuvo un rato pensando sobre las cosas que debía cambiar en la casa, algunos hábitos que corregir para que no pasara alguna situación extraña, pues el muchas veces cuando estaba trabajando salía de la fragua sin ningún tipo de prenda en la parte superior de su cuerpo, hasta donde llegaba su conocimiento a las mujeres les incomodaban cosas así. Otra cosa que no se saco mucho de la cabeza mientras caminaba por los pasillos hasta su habitación fue el hecho de que le dijeron de mostrar amabilidad con una sonrisa, nunca entendió bien los dos conceptos, desde su punto de vista no estaba siendo amable sino actuando de forma lógica de acuerdo a las circunstancias. Su cabeza volvió a cuando era pequeño, cuando veía a todos con una expresión alegre, sus “padres” por decirlo de algún modo, dijeron que eso era sonreír y que surgía incluso aunque alguien no lo deseaba. Nunca tuvo ese impulso así que era difícil para él entender como era que se hacia una sonrisa.

Llega a su habitación y empieza a buscar entre las ropas suyas algo que le sirviese a la chica, muchas cosas eran demasiado grandes para ella, hasta que encuentra un kimono de color gris. Tendría que recortarle algunos pedazos, no fue muy difícil pensar como, tenía sus herramientas de corte en la fragua aunque para tela podría usar un cuchillo sin ningún problema. La cocina fue su destino, de ahí saco un cuchillo de filo muy agudo, si alguien sabia del tema podría darse cuenta que todos los cuchillos de la cocina estaban hechos con el mismo acero que una katana imperial, tenía una fortuna en el juego completo. Saca uno y gracias a su excelente memoria, podía hacer el recorte de tela en base al tamaño y contorno del cuerpo de Mellyden, sacando pedazos de las mangas y de la parte inferior, no fue demasiado difícil.

Seria cosa de llevárselo a la chica así que se dirige al baño, pero mientras caminaba hacia allí, le escucha maldecir en un tono de voz alto, seguidamente ver como un torrente de agua salía por la puerta. Sus ojos se volvieron de color azul celeste al tiempo que un viento helado comenzó a soplar por esa zona, congelando el agua que salía antes que se expandiera. Esa agua solo podía ser el agua del contenedor grande, si se había derramado es porque la chica había sufrido un accidente, así que Ryoma fue rápidamente al baño. Cuando este abrió la puerta el aire helado ingreso por el marco, bajando bastante la temperatura del interior, pero lo más curioso de todo no era el hecho del agua en el suelo, sino que Mellyden estaba boca abajo sin nada encima – Debes tener más cuidado – Dice en un tono serio, aunque verla en esa posición le hizo imaginarse que por alguna torpeza volcó el contenedor, haciendo que hiciera una leve sonrisa, que desapareció rápidamente. Se inclino hacia ella y la alzo en brazos, sus ojos seguían de color azul celeste y el agua que tenía contacto con sus pies se volvía hielo.

Aunque la chica estaba totalmente desnuda no parecía inmutarse en lo mas mínimo, y cuando el agua estuvo totalmente congelada, esta se quebró en fragmentos muy finos que se volvieron escarcha, recibiendo otra corriente de aire helado fue sacada del baño hacia el exterior. Sienta a la chica en un banquillo que había en el baño y le coloca como si fuese una capa el Kimono – Es una vieja prenda pero creo que te quedara, tuve que recortarle algunos trozos de tela para que fuese de tu talla – Comenta sin mostrar algún cambio en su expresión seria, hasta que vio el moretón que tenía el hada en la frente y arqueo una ceja, significaba que se había dado un golpe relativamente fuerte. La deidad alzo la mano derecha y la coloco en la frente de la chica, usando sus poderes para enfriarla y así bajar un poco la inflamación, como cuando alguien se pone un paño mojado en un golpe – ¿Te duele mucho?

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Re: Primeros pasos [Priv.]

Mensaje por Méllyden R. Stokke el Lun Ago 07, 2017 8:13 am

No fue mi intención. —respondió casi en un susurro, sin moverse de su lugar al no ser capaz de recomponerse del golpe, ni de lo mareada que se sentía al haber utilizado su poder. Algún día, un error así de principiante la mataría, pero en esos momentos era lo último que le importaba, pues morir le era indiferente al no tener nada que dejar atrás si desaparecía, nadie la recordaría.

Ignoró todo lo ocurrido hasta que comenzó a recuperarse del aturdimiento, para entonces ya estaba siendo cubierta por la tela del kimono que el contrario le había buscado. Dirigió su mirada a la del contrario, percatándose de que sus ojos eran distintos, ¿o tal vez era que no lo vio bien antes y sus ojos siempre habían sido así? A veces no estaba segura de lo que veía, sus ojos llegaban a traicionarla más de lo habitual. Por otro lado, era extraña la sensación que inundaba el baño, de repente sentía mucho frío, más de lo que le causó el agua fría y por ello, se vio obligada a cubrirse mejor con la prenda.

¿Qué ha pasado con todo el agua? —cuestionó con sorpresa—. Espera, no, lo más importante, ¿qué haces aquí? —hizo un esfuerzo por pararse, pero no tuvo la fuerza suficiente en sus piernas y se vio obligada a sentarse de nuevo—. Tú...has entrado sin...avisar. —articuló, procesando los acontecimientos y notando el otro problema además del agua que estuvo por inundar una parte de la mansión. El problema es que la había visto desnuda y siquiera se había tomado la molestia de disculparse por hacerlo—. ¡No era necesario que entraras, yo podía sola! —dijo con un tono severo, tratando de creérselo ella también, pero la verdad es que no estuvo ni cerca de resolver el problema, aún así, ella hubiese preferido arreglárselas sola para evitar ese tipo de detalles—. Ahora que me has visto no podré contraer matrimonio. —susurró, llevándose ambas manos al rostro para cubrir su vergüenza. En realidad, no estaba en sus planes casarse, pero las mujeres lo hacían ver como algo maravilloso y de vez en cuando ella deseaba sentirse deslumbrada por la idea de que algo así le pasara.

Por unos instantes se relajó por la sensación fría en su frente, para luego alejar con brusquedad la mano del contrario, dejando de lado la cordialidad y gratitud que había demostrado en un principio.

Estoy bien, no es nada. —murmuró estando a la defensiva, mas el dolor regresó y se resignó a tomar la mano de su amo y colocarla en la frente una vez más, pero sin decir nada al respecto esta ocasión—. Tu mano está fría. No es una temperatura normal, lo que significa que no eres un humano. —comentó más relajada. El hada consideró que podía ser un humano su comprador, no obstante, los humanos no se comportaban de esa manera, no tenían esa clase de pensamientos tan maduros—. ¿Qué clase de criatura eres?

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Re: Primeros pasos [Priv.]

Mensaje por Ryoma Kurogane el Lun Ago 07, 2017 12:10 pm

El comportamiento de la chica le parecía un poco errático a la deidad, muchos altibajos en el orden de las frases y la actitud que demostraba, nunca había visto algo quien así y le parecía en cierto modo interesante la chica. Se le quedo mirando para analizar un poco la conducta, buscando si en ella había un patrón que pudiese distinguir, era importante saber interpretar algunas señales, de ese modo podrían evitarse algunos problemas – El agua fue secada, tuve que hacerlo para que no llegara a la fragua, sería complicado lidiar con ella ahí – Expresaba pues si la humedad ahí subía demasiado podrían arruinarse varios trabajos, y simplemente no podía hacer lo mismo para secar el suelo, si el sitio se enfriaba mucho podría cuartear cosas como el horno o similares – No parecías poder solucionar el problema tu sola, aceptar ayuda no es signo de debilidad – Explica al momento que el brillo de sus ojos se va apagando hasta que volvían a su color natural, el aire helado que circulaba por la casa deja de soplar en ese preciso instante. Su expresión cambio un poco, a la de alguien dudoso, no entendía a que se refería con que la viesen, quizás se debiese a que la deidad la vio sin ropa, pero desde su punto de vista no era un problema – Si eso te incomoda no le diré a nadie, así nadie se enterara de ello y podrás casarte – Fue lo que le dijo poco antes de que esta le apartara la mano bruscamente.

Quizás no fuese muy a fin al contacto físico, eso explicaría su reacción tan drástica, pero lo raro fue que tomara su mano de nuevo para colocarla en la frente – No suelo usar mis poderes de esa manera, pero dada la situación era necesario – Siempre evitaba usarlos de un modo que no fuese sutil para no llamar la atención – No soy una criatura, soy el invierno – Contesta la pregunta de la chica – No lo divulgo porque no quiero tener problemas relacionados con ello, pero no tengo razones para ocultarlo realmente – Tras decirle eso se queda en la misma postura, con la mano en la frente de la hada hasta que la inflamación baja completamente, momento en el que retira la mano y se aleja para que ella pueda moverse – Estaré afuera mientras terminas de ajustarte el kimono – Sale llevándose la antigua prenda que ella usaba, y colgándosela al hombro esperando que ella saliese – Estamos casi en la hora de cenar, acompáñame a la cocina – Empiezan ambos a caminar por la propiedad, ingresando por la parte posterior a la cocina, era en si bastante típica pero muy grande, tenía muchos recipientes metálicos en perfecto estado – Toma asiento, volveré en un momento – Espera que la chica se siente antes de ponerse a cocinar.

Como no tenia mucho tiempo pues las luces del sol estarían llegando a oscurecer todo, decidió preparar algo bastante sencillo. Había una caja de metal, que al abrirse podía verse como había mucho hielo en el interior, fue hecho con los poderes de la deidad, ahí habían muchos peces, en particular saco un par que eran visibles desde donde estaba el hada, eran peces globo, una comida que era tan famosa como peligrosa. En la tabla el herrero saco los cuchillos y con maestria empezó a cortar la piel, separando todos los componentes peligrosos del animal. Aunque dijo que solo usaba sus poderes en situaciones indispensables, había que aclarar que deshacerse de los desechos del fugu era una de esas. Sus ojos se volvieron celestes de nuevo, y los desechos de la preparación se volvieron sólidos por el frio, posteriormente se volvieron claros como la nieve y seguidamente se quebraron como el cristal. Ryoma los había congelado de adentro hacia afuera, de tal manera que al deshacerse no quedara nada toxico en ellos.

Cuando termino preparo todo en un sashimi que sirvió en un solo plato grande, lo demás comestible que no se iba a usar ahí, lo volvió a colocar en la caja de metal, antes de tomar el plato e ir a la mesa – No sé si te guste el pescado pero era lo mas rápido que podía prepararse ahora – Le dice mientras coloca el plato en medio de la mesa y se sienta, antes de tomar unos palillos y empezar a comer.

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