¡Ebichu dice!
Historia
Una suave y cálida brisa refresca a los viajeros y caminantes que pasan por éste gran Imperio. Los cerezos florecen, apenas está empezando la primavera y ellos danzan ansioso por mostrar su belleza a todo el que quiera observarlos. La civilización se consuma entre las guerras, los emperadores y las muertes de tanta gente inocente y no tanto. Así se caracteriza el comienzo de la era Tokugawa o Edo, donde destará no sólo por las guerras y el nuevo orden, sino por ésta tendencia en aumento de conseguir esclavos en todos lados. Y entre todo esto, muchas personas toman ventaja de la situación y se especializan en el comercio.
En época en que la guerra y la expansión del imperio es inminente, la dictadura y el poco trato con extranjeros o su mismo desagrado hacia todo lo que no es japonés. Pero, siempre se encuentra la ventaja para vender personas o seres con características maravillosas, como cola y orejas. Algunos, poderosos, se resisten, pero, ya se las han ingeniado para atraparlos sin romperse una uña. Otros, es más fácil conseguirlos, por deudas, apuestas y hasta como rehenes de guerra también, entran al mercado sin ningún problema. Y hay mucha gente que compra esclavos o "mascotas" también llamados pets, entre la jerga comercial. Cotizan muy bien en el mercado y todos están deseosos de tener uno o más de uno. Se los puede comprar de manera legal en muchas tiendas que se dedican a venderlos muy caros pero que los tienen más "presentables". Sin embargo, también se los puede comprar de contrabando (a veces, son simplemente secuestrados y vendidos), aunque se dice que los jóvenes que viven aquí, pasan las peores penurias y no llegan "en buen estado" a manos de sus amos.
Únete a ésta historia, donde la magia, la crueldad y quien sabe, quizás el amor, van tomados de la mano.
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Ganando unos monedas [Privado]

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Ganando unos monedas [Privado]

Mensaje por Fuyuno Hana el Jue Feb 12, 2015 5:10 am

Está aquel hombre que quiere hacerse pasar por bueno conmigo. Primero, me persigue, me maltrata y ahora, se las da de hombre de buen corazón que todo lo hace por el bien de los demás. Mentiras, son todas mentiras, no es diferente al resto de las personas que he conocido tampoco.

Lo bueno de todo es que tenía mi laboratorio. Me la pasaba el día ahí, cuando no tenía qué salir a buscar algo para mis investigaciones, de lo contrario, no me cruzaba con aquel hombre. Mientras menos contacto con él tuviera, mejor iba a ser nuestra relación, así que evitaba tener que cruzarlo o pedirle cualquier cosa. Me las podría apañar sola, de hecho, siempre había sido de ésta manera. Siempre había hecho todo sola y siempre había logrado salir adelante, podría hacerlo todavía.

—Estúpidos hombres— murmuré observando mi lugar de trabajo. Tenía todo, los vasos de precipitación, los tubos de ensayo, formol, no sabía cómo había llegado a conseguirlo, pero lo importante es que lo tenía, además, pinzas y bisturíes varios. Había demasiado, hasta encontré estantes con químicos muy interesantes pero algunos no estaban rotulados o lo estaban en japonés, un japonés más complejo del que sabía así que debería encontrar un buen traductor de ello. Necesitaba de alguien que me enseñara esos nombres así pudiera usarlos en alguno de mis experimentos o jugármelas a probarlos y ver qué eran.

Me sentí ofuscada un momento. Miré al lobo que me acompañaba. Estaba mejor ya. Aún tenía aquella válvula venenosa que le extirpé a aquella bestia en el pantano. Costó que volviera a acoplarse a un cuerpo vivo, pero lo hice, me llevó mucha energía hacerlo, pero, ahora, mi lobo era venenoso. Tardó más en adaptarse a eso que en recuperar y ya lo veía bien, sabiendo dominar aquel poder que le había otorgado. Me gustaba, era muy dócil, como un cachorrito así que, viendo cómo estaba la situación, decidí salir con él a dar una vuelta por la zona. Hacía mucho que no salía, me la pasaba literalmente encerrada allí aunque era por cosa mía, no porque alguien más lo ordenara. Estaba cómoda en mi espacio aun así, quería verlo interactuar con las personas.

Abrí la puerta y me siguió al lado, era bastante obediente y eso, me gustaba casi como el Patompiro, más, era más difícil de ocultar que aquel animalito pequeño.

Comenzamos a andar por las calles, estaba todo bastante tranquilo, quizás, por el hecho de que iba con un animal salvaje a mi lado. Quizás, era lo de menos, a menos que le diera la orden, no atacaría, así que podría quedarme tranquila con eso y los demás, de igual forma. No había visto nada que pudiera llamar mi atención como para buscar un nuevo objeto de experimentación, pero, habían visto algo en mi. no sé quiénes eran, pero sé que estaban armados y nos comenzaron a seguir. Comenzamos a correr los dos, metiéndonos por algún escondrijo, especialmente, cuando lanzaron una flecha a centímetros de nosotros. No sé qué clase de hombres eran, pero no iba a permitirles que me capturaran de nuevo ¡nunca más eso! ¡nunca más!

Usé mis poderes para poder levantar algunas cosas y arrojárselas encima en lo que nos las arreglábamos para escapar, así, me metí en la casa de alguien ¡no sé quién diablos era! Sólo sé que abrí la puerta, dejé pasar a mi lobo conmigo y me metí cerrando todo, quedando pegada a la puerta esperando que hayan pasado del lugar sin darse cuenta de que estábamos aquí dentro. Una vez sentí que todo se calmó, sentí pasos cerca de mí. Había alguien allí y estoy segura de que nos había escuchado. Ahora, volveríamos a correr.


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Re: Ganando unos monedas [Privado]

Mensaje por Anie Wolf el Sáb Abr 11, 2015 5:14 am

Un par de semanas habían pasado desde el encontronazo de Anie con aquella chica misteriosa que no conforme con haberle arrebatado la oportunidad de vengarse del ultimo ladrón que había intentado atacar su tienda para colmo había logrado atacarla y lastimarla, haciéndola tener que escapar y desaparecer en la oscuridad con un caballo antes de que encontraran lo que había hecho. El problema era que ahora estaba bastante lastimada y tenía que “limpiar” lo que quedaba del encuentro con los otros dos ladrones en su propia tienda. Pero debido a su estado de salud tuvo que recurrir a terceros para eso, lo cual sumado con la reparación de su puerta resultaba en un coste monetario que si bien era incomparable con sus ingresos semanales resultaba ser mayor a lo que solía hacer. Por no decir que en esas dos semanas debido a su dificultad para caminar y realizar otras tareas había tenido que rendirse en el hecho de irse a trabajar y condenar (al menos esperaba temporalmente) a su tienda a quedar cerrada y prácticamente sellada con la conveniencia de los demás comerciantes de la zona.

Desde hacía unos días los dolores en su pierna no dejaban de molestarla, haciéndola tener que soportar la sensación parecida a que la carcomieran desde adentro todos los días, poniéndose especialmente molesta en la noche, forzándola a invertir su ciclo de sueño para dormir en el día y estar despierta, leyendo o practicando tiro al blanco con sus cuchillos contra una pared. Pasando la mirada por su casa, dicha casa distaba mucho del diseño común y corriente de las casas japonesas, pero en rasgos como el suelo era notorio que en algún momento de su historia como el suelo y que más tarde se agregaron paredes de madera con puertas por no hablar de muebles de madera europeos, fruto de la importación. Dando a entender que la estructura de la interna de la casa era confusa, casi laberíntica dando hincapié a la presencia de habitaciones ocultas a pesar de su tamaño.

A causa de su reciente cambio de hábitos de sueño Anie, vendada en su cabeza (cuya herida estaba sanando bastante bien) y en su pierna (fuente principal de su tormento continuo). Vestida nada más que con un camisón blanco y desabotonado, aun con leves manchas de sangre en las mangas, ya que como si fuera para rememorar el momento en que el incidente había ocurrido iba vestida exactamente igual, excepto porque esta vez, debido a que su postura no podía estar del todo firme para lanzar cuchillos tenía un arma que había obtenido fruto de la importación. Se trataba ni más ni menos que un Arcabuz, un arma corta usada en guerras años atrás y este, como era costumbre, tenía una historia tras de sí, una historia que se guardaría para si misma ya que no la vendería, ya que pensaba usarlo como lo que era; un arma.

Vio por primera vez en 2 semanas la oportunidad de usar esa arma al escuchar un alboroto cerca de su casa. La joven de cabellos blanquecinos se levantó, con dificultad de ocultarse en las sombras por el color de piel, cabellos y vestimenta, a su vez como la incapacidad de ser tan silenciosa como solía serlo, más que nada debido a que el dolor contante en su pierna le impedía ir de puntas, método clásico para hacer menos ruido, no solo eso sino que no podía caminar como normalmente lo hacía, con un pie frente al otro en un elegante movimiento de redondeo por su planta, que también ayudaba a que hiciera menos ruido. Pero al menos pudo abrir la puerta de su habitación silenciosamente, cerrándola tras de sí, siendo que la única muestra sonora de su presencia era eran sus pasos.

Lo que separaba a la comerciante de su intrusa, muy fácilmente ubicable gracias a la luz que venía de la ventana a la derecha de Anie, era una mesa de comedor, roble solido de buena calidad que había superado la prueba de la resistencia por el mero hecho de haber aguantado un viaje en barco de tan magnificas proporciones sin el más mínimo rasguño. Anie la analizó por un segundo, observando que a ella la acompañaba un can por lo que apuntó el arma al pecho de la joven, pudiendo muy fácilmente bajar la mira hasta la bestia de ser necesario. Podía estar herida pero eso no significaba que sus reflejos fueran peores, tenía un solo tiro y debía elegir muy bien su objetivo “Podría disparar al perro pero si esa chica está armada podría ser muy problemático… Si es solo una ladrona a lo mejor solo se asuste si la amenazo”

Sus vendas en efecto necesitaban ser cambiadas, tanto las de su cabeza como las de su pierna (en especial esta) estaban empapadas de sangre pero eso no cambiaba el hecho de que pareciera tener una pose firme, apuntando el arcabuz a ella con su diestra con su brazo perfectamente horizontal mientras que la zurda sostenía un cuchillo como último recurso, cubierto por la madera de la mesa, al menos desde el ángulo de la humana. —Dame solo una razón para no matarte por entrar en mi casa— dijo seca y malhumorada en su idioma natal, el inglés, el contexto no era más que una tapadera ya que tenía por seguro que serían pocos los japoneses que pudieran entender sus palabras.



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Re: Ganando unos monedas [Privado]

Mensaje por Fuyuno Hana el Jue Abr 30, 2015 7:00 am

Podría decir que había pasado el peligro de momento o podría pensar todo lo contrario. Había entrado a una casa, a la casa de alguien acompañada de aquel lobo. No tenía mucha idea de qué hacer en ése entonces, salvo esperar que el peligro pasara y para ello, debía quedarme oculta allí dentro. Primero que nada, seria cerciorarme de que no había nadie en la casa así pudiera estar tranquila en ella. El lobo me seguía, estaba atento, tanto como yo a todo lo que sucedía a nuestro alrededor, sopesando las posibilidades que teníamos. Podía hacer uso de mis poderes en todo caso, pero no quería pelear realmente, estaba pendiendo de un hilo para volver a topar con esos cazadores enfermos. No quería volver a ello realmente.

Pero, tenía suerte. Sabía que la diosa de la fortuna jamás, jamás estaría de mi lado. Después de tanto tiempo, ya tendría que tenerlo asumido, sin embargo ¡no! Seguía creyendo que en algún momento, iba a tener un poco de suerte, algo de paz para vivir tranquila como cualquier otra rata que se podría llamar ama o amo.

Me detuve al ver a aquella mujer apenas en pie, pero tenía carácter, eso me agradaba y a la vez no. No quería una pelea en estos momentos, pero si mi vida estaba en juego, no habría más remedio que eso. Aunque, me sorprendió que hablase en inglés ¿no era japonesa? Era una sorpresa. Aun no me acostumbraba a diferenciar a las personas, había pasado mucho tiempo encerrada y con el doctor, mi contacto con el mundo se limitaba al laboratorio. Ni más ni menos.

—Así que hablas inglés— dije respondiéndole en el mismo idioma. Desde aquel extranjero que había encontrado en el pantano, no había vuelto a hacer uso del idioma. Todos los que había lidiado desde entonces, eran japoneses —quieto— le ordené al lobo quién seguía esperando a mi lado. Miré a la muchacha, su arma y su postura, incluso, aquella zona infectada donde se podrían ver acercarse algunas moscas —puedo ofrecerte algo— seguí hablándole, con cautela aunque ya había fijado en un par de cosas que podría usar en mi defensa si es que ella decidía atacarme en éste momento —yo necesito un refugio por un par de horas, hasta que pase el peligro y es obvio que tú necesitas a un médico— aseguré sin perderla de vista, era sabido que hacer algo así con aquella mujer que se veía, estaba dispuesta a todo no era una buena idea —podemos sacar provecho de la situación— dije caminando con lentitud y cautela, era cuestión de ser prevenida en situación como ésta para acortar las distancias y con suerte, tener un escondite por un poco de tiempo, cosa de que pudiera escapar tranquila cuando todo esto acabase —¿aceptas? ¿O piensas atacar a la única persona que te puede ayudar con eso?— hice una seña apuntando a su pierna sin perderla de vista. Mi presa debía estar fija por cualquier imprevisto que pudiera suceder.
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Re: Ganando unos monedas [Privado]

Mensaje por Anie Wolf el Mar Mayo 05, 2015 8:30 pm

La albina entrecerró su ojo izquierdo con curiosidad al tiempo que escuchaba a la menor no solo entenderla, sino que además de eso era capaz de responderle con bastante naturalidad en ese idioma, por no hablar del acento, el acento era diferente al que había escuchado al hombre de un ojo al que le había sacado bastante dinero en su tienda, era más elegante y trabajado pero a su vez tan natural que era casi imposible que lo hubiera aprendido de manera vocacional. “Tiene que ser europea… No tengo duda” pensó, a pesar de escucharla con atención aun su mente, ágil como siempre podía mantenerse en aquel análisis de palabras y de apariencia a la vez.

Al notar el gruñido del animal encontró quien debería ser el atacante principal por lo que le apuntó con su arcabuz directamente acariciando delicadamente el gatillo con su dedo índice, preparándose, observando al animal con su vista periférica cogió aire y lo expulsó calmadamente. —Señorita…— volvió a decir, obviamente en inglés —Aunque sus intenciones sean sinceras me parece bastante obvio que no dejaría a una persona que acaba de irrumpir en mi casa sin ningún permiso acercarse con instrumentos pulso-cortantes o puntiagudos— Dijo de manera cortantemente sincera llevándose la mano a uno de los bolsillos de la camisa que usa para dormir y sacando un pequeño cerillo.

El ruido rasposo y rápido del cerillo contra la parte áspera del borde de la mesa de madera se hizo evidente por una milésima de segundo y con este la joven encendió la vela de un candelabro justo enfrente de ella, sobre la mesa del comedor, esto lo hizo para tener una mejor visibilidad de sus dos nuevos intrusos, aunque tan solo con su propia respiración la caprichosa vela producía sombras en las paredes más lejanas. “Mejor aplico un poco más de presión. Quiero ver si se pone violenta… No me molestaría que me quitara estas heridas de encima… Pero necesito saber si puedo confiar en ella” pensó con su mirada tan afilada como sus cuchillos clavada en los orbes oscuros de la contraria.

—Además— con un tono sumamente serio —No es que vaya a morir esta noche si no me das atención medica inmediatamente, llevo con estas heridas desde hace dos semanas, si estoy de pie frente a ti es que no son mortales…— pudo seguir detallando la situación pero también había algo que le hacía presión a ella misma, era de noche y su pierna se había movido para caminar, lo que significaba que volvía a sentir aquella asquerosa sensación de movimiento dentro de su pantorrilla seguida por la infernal sensación de miles de picaduras en el interior, era el peor momento posible para que eso sucediera, por lo que si llegaba a provocarla de sobremanera definitivamente atacaría a alguno de sus dos interlocutores con el arma de pólvora que se encontraba en su diestra.

—Dame una razón por la que debería confiar en ti…— dio un poco su brazo a torcer, cada noche el dolor era peor y no podría aguantar muchas noches más así, no había logrado contactar con ningún médico que no le aconsejara algún remedio mágico, tal como supuesta agua bendita del manantial número 72 de la quinta montaña. “Vamos mujer… Dame tan solo una buena razón…” afrontó la negociación desde otro frente, pensando en estimular además del deseo de supervivencia la avaricia de la contraria, por lo que esbozó una pequeña sonrisa. —Si lo logras prometo recompensarte adecuadamente por tus servicios.—



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Re: Ganando unos monedas [Privado]

Mensaje por Fuyuno Hana el Vie Mayo 29, 2015 2:43 am

Estaba frente a una mujer bastante precavida, no esperaba menos, parecía que las extranjeras éramos más cautelosas al encontrarnos con desconocidos. Me agradaba eso, era un hueso duro de roer, como yo misma, sin embargo, tenía que conseguir quedarme allí de alguna manera. No podía salir con el peligro de saber que alguien me cazaría apenas me viera caminando por los alrededores apenas había logrado escapar. No iba a permitir que sucediera semejante estupidez, así que era mi oportunidad, la única que tenía, pero, ya le había ofrecido algo ¿qué podría darle para que pensara que podría simplemente, querer un escondite y nada más? Quizás, una buena demostración de mis poderes serviría, pero no tenía cómo demostrar que podía curarla: yo no podía curarme a mí misma y no podía lastimar al lobo ahora que me había ganado su confianza.

—Puedo demostrarle que si tuviese intenciones de matarla, lo habría hecho apenas nos cruzamos— dije con una sonrisa —éste pequeño lobo es uno de mis experimentos más recientes. Le hice un injerto de una pequeña válvula que produce veneno, adaptando parte de su cuerpo a ello — comenté —y puedo asegurarle que soy capaz de hacer mutaciones como éste muchacho— señalé al lobo —y cosas mucho más peligrosas que usar un simple bisturí- y moví mi mano hacia arriba, a la altura de mi mentón apuntando a la vela, levantándola del candelabro y dejándola flotando justo en medio de nosotros, teniendo una luz fija, a una distancia equivalente entre ambas —puede confiar en mí. No me pondré violenta a menos que ataque, más, si cumple con las pocas condiciones que pido, podrá volver a descansar tranquila ésta noche— no tenía mucho para ofrecerle realmente, aunque podría jugar uno o dos trucos debajo de la manga. Podía leer su mente, era cuestión de tiempo para encontrar algo que pudiera hacerla pensar que podía serle útil o no, quizás, era cuestión de tiempo para que dispare el arma, aunque si disparaba, podía desviar el proyectil, era cuestión de estar atenta, eso iba a salvarme el pellejo en éste momento y al de mi lobo. No iba a permitir que otro de mis experimentos acabará muerto en manos de un extraño, como mi Patompiro que quedó en nada gracias a aquel hombre. No iba a cometer el mismo error en ésta ocasión.

Me mantuve en silencio unos momentos, tenía qué pensar en algo para ello. Podría forzarla a disparar, quizás así se sentiría tranquila. No tenía muchas opciones realmente y aunque, podría escabullirme en sus pensamientos, no había tan solo una idea de lo que podía hacer para que el arma de aquella mujer dejara de apuntarme. O quizás sí.

—Tienes a alguien que puede ayudarte aquí y ahora. Si me voy, seguirás con eso en tu pierna. No morirás, pero seguro el dolor es intenso, tienes una sensación viscosa en tu pierna y te debe quemar por dentro. Hasta sientes el olor de la infección, de la pus que brota de ahí. Incluso, te molestan los bichos que se acercan a tu pierna y tienes que estar pendiente de ellos en cada momento ¿no crees que puedes ser un poco más flexible y dejar de padecer por orgullosa?— dije acortando las distancias que había entre nosotras, comenzando a caminar hacia manteniendo la mano fija en la vela, pero la otra, aun la tenía libre, si decía disparar, iba a estar preparada para defenderme, pero no iba a poder decir que no lo había intentando.
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Re: Ganando unos monedas [Privado]

Mensaje por Anie Wolf el Dom Jun 07, 2015 4:26 am

Por si mismas las palabras de la intrusa de Anie no tenían ninguna posible posibilidad de ser tomadas enserio o, al menos, ser escuchadas en el buen sentido “Pero…” pensó Anie. Pensando en la manera de tomar ventaja de ello, sabía que había una manera. No lo hacía porque necesitara sentirse superior, sino para estar segura de que no le haría daño, debido a que reiteraba en su mente, no podía permitirle acercársele en su estado actual, o como mínimo, dejarla hacerlo con cierta ventaja, ya que debido a que como no confiaba en ella no podía permitirle tener la ventaja.

Miró al canino confirmando sus palabras, mirándolo como nada más que un objeto, con la mirada de una cámara. Confirmando lo que decía. Por lo que fijó el arcabuz hacia a este, solo por seguridad. Volvió a mirar a la jovencita con una mirada abrumadoramente tranquila. Una cara de póker reservada solo para los negocios, como si se hubiera desconectado del mundo. Por su mente solo parecían pasar números, sumas y multiplicaciones complicadas. “Puede funcionar”

—Creo que podemos llegar a un trato muy sencillo— entrecerró un poco su sangrienta la mirada en los ojos de la contraria. Se lo tomaba con mucha calma. Sus pensamientos eran rápidos que solo ella los entendía por una especie de memoria muscular de su propio  cerebro, bajó los hombros aparentando estar por bajar el arma pero repentinamente volvió a apuntar con fuerza hacia la bestia que la vigilaba celosamente, tomándola por la amenaza que era en realidad. —Pero no te pongas muy orgullosa ya que lograste adivinar el tipo de dolor de mi pierna— soltó una sonrisa entre elegante y seductora. —Si estoy viva frente a ti es porque camino entre dioses sin ser uno. Pero la diferencia entre ellos y yo es porque ellos solo saben “controlar una cosa”—

Hizo una seña con la cabeza en dirección a la puerta de la izquierda según la percepción de Fuyuno. —Vamos a mi habitación para mi  tratamiento. La condición es que tu mascota se quede aquí. Míralo desde el sentido de que puede vigilar las entrada.— Estaba esperando para unir de golpe todos los puntos en su mente “Si estás aquí. Querida, sin querer matarme, debe ser porque no quieres llamar la atención. Los extranjeros tienen las de perder, más si son mujeres… Me pedías refugio… Adivinaré que te están persiguiendo.”

—Adelántate. Me parece obvio que ahora que lo sabes. No puedo caminar más rápido que tú. Tú tranquila. Si de verdad puedes hacer lo que dices te permitiré quedarte por esta noche si es lo que quieres… Sino…— entrecerró un poco la mirada —Bueno… Puede que te encuentres con una serie de eventos  desafortunados…— sin embargo no dejó de apuntar al can. No hasta que esta entró a la habitación y arrastrando un poco la pierna caminó tras de ella. No importaba, ya que cerró la habitación con llave ni bien entró. Por suerte para ambas había dos lámparas de gas encendidas a los lados de la cama.

—Bienvenida a mi humilde morada.— Pasando rápidamente la vista por su habitación. Un librero con una gran cantidad de libros tanto en inglés como en japonés, algunos solo eran novelas de misterio mientras que otros eran de finanzas. Una gran gama de sábanas blancas manchadas del rojo de su sangre. Dos mesitas de noche, una a cada lado de la cama, la de la derecha. El lado de la cama que tenía tres almohadas para que la albina se sentara, tenía un libro abierto de cara a la misma mesa, funcionando como una suerte de marca páginas. Un escritorio al lado de la habitación poblado de papeles y papeles, recibos y registros escritos a la mitad, mas estos estaban escritos en romanji. Japonés escrito con letras inglesas, era una especie de código clave que solo alguien que conociera bien ambos idiomas podría entender. —Vamos al lío— dijo la albina atrayendo de vuelta, su atención. Caminó con algo de dificultad hasta la cama u se sentó en el borde de esta. Cruzando sus piernas, la lastimada sobre la sana, dejando su pantorrilla sin contacto alguno y comenzó quitándosela venda de su cabeza sin mucha dificultad. Tras dejar la primera venda sobre la mesa de noche, junto al libro comenzó a hablarle. —A todo esto ¿con quién tengo el honor?—



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Re: Ganando unos monedas [Privado]

Mensaje por Fuyuno Hana el Jue Jun 25, 2015 6:02 am

Era un último intento. Estaba segura de que si no lograba convencerla con esto, no iba a poder argumentar de más manera para sacar provecho de la situación e iba a tener que buscar refugio en otro lugar y aunque me gustaba andar con mi lobo a cuestas y ver su reacción y su rápida recuperación después de todo, iba a ser un problema si nos llegaban a encontrar, así que si era cuestión de jugar una última carta y amenazar a aquella mujer, era hacerlo o hacerlo, no tenía mucho qué perder después de todo. Entre enfrentarme a una mujer o a los hombres que estaban detrás de mí, prefería a ésta muchacha, estaba en un lugar cerrado e imaginaba los posibles movimientos para hacer aquí dentro que fuera donde podría haber alguno escondido esperando salir a disparar sus armas.

Más, llegó el momento en que la suerte se vio a mi favor. Quizás, podríamos quedarnos allí un poco más. Necesitaba hacer tiempo, el tiempo suficiente como para que se alejaran de la zona y dejaran de buscarnos por aquí ¡como fuera! Pero hacía falta que se fueran y la única forma era permaneciendo escondida.

—Lobo, te quedarás aquí— le avisé a mi compañero quien se sentó y se quedó mirando la puerta —volveré enseguida. Vigila la entrada— y acaricié su cabeza para luego, seguir a la muchacha hacia el interior. Si todo salía bien, si todo salía bien, podría volver al laboratorio sin problemas —en efecto, me persiguen— argumenté sin mostrar expresión alguna en la mirada visualizando bien el interior de la casa —en otra circunstancia, sería menos problemático, pero estoy acompañada y debo velar por él también. Me costó mucho que volviera a caminar y sentirse bien como para que mi experimento llegue a caer por una falla mía de nuevo—. No había más que ser cuidadosos a éste punto. Ya había sido apresada una vez, podrían hacerlo dos y no tenía interés de volver a una celda ¡claro que no! Me las arreglaría para vivir en mi antiguo hogar, aquel basurero en el que estaba era mejor que una sucia celda en la que ni si quiera, tenía espacio para moverme y seguramente, me quitarían al lobo y quién sabe qué le pasaría al saber de sus habilidades nuevas.

Pasé primero y seguí el camino que me indicó llegando a la habitación, viéndola levemente iluminada. Era un lugar sencillo, aunque ver aquellas mesas y camas me trajeron muy malos recuerdos, así que pasé a obviar todo y simplemente, dedicarme a atender lo que había prometido: la herida de la muchacha.

Esperé a que ella se sentara. Se veía a una mujer muy orgullosa como para recibir ayuda para eso, así que simplemente, la dejé estar hasta que llegó a la cama y se acomodó. Me acerqué apenas terminó de sacarse la venda sacando un pequeño estuche que siempre traía conmigo con algunos de mis más preciados tesoros: bisturíes, pinzas, y elementos quirúrgicos que había logrado conseguir a base de robos, hurtos o trueques con personas poco recomendables, más, eran preciosos, plata labrada muy fina como para dejarlos en casa. Aun no confiaba en Shichika como para aceptar de buena gana todo lo que él decía y hacía por mí, lo prefería lejos, lejos de todo.

—Fuyuno Hana— y me coloqué unos lentes redonditos sin dejar de contemplar la herida. Gusanos vivos había dentro de su pierna, podía verlos claramente sin necesidad de los lentes retozar en la carne, salir y entrar por los agujeros que habían hecho en músculos y tendones —no soy japonesa, aunque mi nombre diga lo contrario. Desconozco cuál será mi nombre real, pero éste, me queda bastante bien— hablaba atreviéndome a tocar la herida sin ánimos de hacerle daño, más, al presionar un poco, se podían ver a los gusanos nuevamente —esto le va a doler. Tiene una colonia ahí dentro— y miré a mi alrededor —necesito un recipiente ¿dónde puedo conseguirlo?— pregunté al fin mirándola a la cara. Había estado contemplando su herida que poco había pensado en tratos formales o aspectos similares, me interesaban más aquellos gusanos que eran parte de su cuerpo.
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Re: Ganando unos monedas [Privado]

Mensaje por Anie Wolf el Mar Jun 30, 2015 5:09 am

Era extraño que una persona que aparentemente era japonesa, al menos por su nombre hablara un inglés tan variado y rico. Apenas podía notar un acento incorrecto o aquel problema que tenían los japoneses al nombrar la R. Cosa que esta explicó después a los pocos segundos. Esa cosa le causaba interés “¿No es un poco inseguro revelarme ese tipo de información? Bueno, supongo que da igual, supongo que estoy tomando el mismo nivel de riesgo dejándola sacarme esos bichos de la pierna” sentenció finalmente alzando los hombros con poco interés.

Su siguiente comentario en parte la preocupó, aunque se lo esperaba de cierta manera por el movimiento que sentía allí dentro todas las noches. Sin embargo aquel toque hizo que cerrara un ojo, como si le hubieran metido el dedo dentro de una llaga. —Más cuidado— le advirtió tras un gruñido. En efecto, el dolor era bastante fuerte, ante su pregunta sobre un recipiente señaló con su dedo índice una de sus mesas de noche donde se encontraba un bol con algo de agua por aquellas noches que necesitaba limpiar sus heridas o, en los primeros días, bajarse cierta fiebre que le había sucedido por la infección de estas.

—Tenía entendido que los gusanos solo aparecían sobre la piel muerta… Y si hubiera tanta piel muerta allí dentro no me dolería tanto— la cuestionó con los pocos conocimientos que poseía. Sentía como los gusanos, como sintiéndose amenazados optaban por aferrarse con sus afiladas dentaduras casi al unísono a la carne viva de Anie, lo cual la hizo suspirar por la nariz y aferrar sus uñas sobre su colchón.

—Hay un bol con algo de agua en la mesa de noche. Tírala por la ventana si no la necesitas, como habrás podido notar tengo un fácil acceso al agua— Se sonó los huesos del cuello y levantó la mirada. La sensación de estar atorada en su cama ya era suficientemente mala como para ahora, tener que lidiar con una persona hurgando en sus entrañas. “Es un mal necesario. Si tengo un nido allí dentro no se irá a menos que lo saquen de raíz. Cualquier médico me amputaría la pierna y cualquier curandero me daría agua y me cobraría mi peso en oro. Esta chica solo me pide esconderse aquí por algún tiempo y no será más de una noche. Supongo que podré darle algún uso a aquella habitación de invitados que improvisé” Pensó tranquilamente, aislando su mente de su cuerpo físico para una manera de ignorar de cierta manera el dolor.

—Oh, cierto. Mi nombre es Anie Wolf. Tal vez hayas oído ese apellido de algunos de mis socios comerciales— En realidad el trabajo de la albina. En el ambiente de represión contra extranjeros de Japón en efecto era parecido al de una contrabandista. Moviendo de lugar de un sitio a otro artículos extranjeros de dudosa procedencia especifica. Tal como aquellos instrumentos que le había vendido al descendiente de la casta de los Hellsing que había recibido en su tienda hacía un tiempo atrás. Sonrió algo enojada al recordar la cara de aquel sujeto “Vaya maldito desperdicio. Lo tenía justo para ocasiones como esta y se le ocurre desaparecer… Me las va a pagar.  Me dio mucha información sobre quien era y cuál era su estado económico. Hay personas más peligrosas que yo que pagarían por esa información.” Pensó y volvió la mirada al frente, sintiéndose ajena a si misma por un segundo, con sus ojos rojos clavados en la oscuridad con la mirada de una bestia “A final de cuentas él no pagó la “anonimidad”. Por lo que desde ese punto puedo hacer lo que quiera con la información que me dio”



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Re: Ganando unos monedas [Privado]

Mensaje por Fuyuno Hana el Jue Ago 27, 2015 4:09 am

Estaba un paso más cerca de todo. Conseguía refugio y tenía una interesante colonia de bichos a punto de servirme a un bien mayor. Debía tener algo en mi bolso para hacer eso, desgraciadamente, lo había dejado en casa y no tenía nada más que el estuche conmigo. Necesitaba improvisar algo.

—Puedo oír sus pensamientos— revelé concentrada en su pierna —soy mujer de palabra, no haré más nada que quedarme con estos bichos, puede quedarse tranquila. Tampoco pierdo nada al revelar mi nombre o que soy extranjera, da igual eso realmente— aseguré pensando en una forma de sacarlos sin dañar más su pierna —soy todo lo cuidadosa que puedo, más, sus nervios están en carne viva. No puede pedir mucho en éste estado, pero puedo hacer algo al respecto. Quizás, sienta un ligero calor en su pierna cuando lo haga, pero estará bien— y posé mis manos a la altura de su rodilla, usaría mi energía para anular el dolor y que se mantuviera lo más quieta posible durante la operación, así, podría trabajar tranquila. Había probado esto un par de veces, aunque sabía que no iba a durar mucho tiempo, aun tenía que perfeccionar eso, pero consideraba que unos quince, veinte minutos, alcanzaría para llevar a cabo todo —los gusanos viven en distintos tipos de hábitats. Una mosca puede poner huevos en una herida infectada, las larvas crecerán y se harán nido en aquella carne viva hasta dejar inútil el tejido. Estos gusanos son similares a eso: son parásitos. Aunque he de decir que estos son más interesantes de los que he tratado antes— sonreí luego de terminar y tocar su herida preguntándole si le dolía aquello, una vez hecho eso, agarré el bowl con agua y deseché casi toda, dejando tan sólo un poco en el fondo y volví a acercarme a ella, acomodándome frente a la pierna y comenzando a hurgar con la pinza. Si tuviese más cosas, podría haberlos hecho salir más fácilmente, sin embargo, tan sólo contaba con mi equipo quirúrgico lo que no era poco a decir verdad, pero debía estar mejor preparada la próxima vez que saliera por si una situación así se presentaba nuevamente.

Seguí llenando el bowl, eran muchos, más de los que podía contar y aun me quedaban otros tantos, escondidos entre los huecos del tejido que habían ido generando con el pasar de los días.

—No he oído su nombre, realmente, salgo poco y con cuidado. Los cazadores siempre están sobre mí— acomodé los lentes sobre mi nariz frunciendo el seño, por culpa de ellos estaba aquí, aunque eso no había sido del todo malo, después de todo, tendría estos bichos para experimentar nuevamente —¿tiene ajenjo? Me falta poco para terminar pero eso ayudaría a que salieran con más rapidez— pregunté mirándola mientras mantenía la pinza en mi mano con uno de esos gusanos en ella, retorciéndose en el aire, a segundos de caer en el bowl una vez más.


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Re: Ganando unos monedas [Privado]

Mensaje por Anie Wolf el Sáb Ago 29, 2015 12:17 pm

¿Entonces podía leer sus pensamientos? Eso significaba que tendría que tener mucho cuidado con aquello que se reflejaba en su mente. Sin embargo ¿Qué tan profundo podría ver dentro de su mente? —De acuerdo, sin embargo por favor no dejes ninguno en mi casa, después de este evento no quiero ver un bicho sobre mi piel las próximas semanas— suspiró. Realmente sonaba como que se quejaba por todo ¿No era así? En realidad un poco si ¿Valía la pena excusarse diciendo que era una mera humana? No le parecía justo aunque era verdad que conocía muy pocos humanos desde que llegó allí, muchos eran criaturas que habían tomado forma humana. ¿Y supuestamente ella era un demonio? Mientras más aprendía, mas cuenta se daba que en Inglaterra y Francia lo que sabían sobre los seres sobrenaturales era un chiste, uno muy malo.

Inclinó la cabeza hacia un lado —Si  gustas, mientras sea solo temporal— debido a que no se lo había dicho del todo. Una imagen viajó a su mente aquella chica torcida, revivió la escena de como ella acababa con la vida de aquel hombre y de cómo intentaba tomar a la albina como su siguiente víctima. Suspiró, la cortó después de sentir el frío metal en su pierna, no quería pensar en eso, no quería aceptar que era débil. Aquella persona no era humana, de eso estaba segura, los humanos no tenían poderes.

Cruel destino y cruel voluntad de los dioses ¿En realidad había que ser un demonio para no estar en el fondo de la cadena alimenticia? Despertó de sus pensamientos, realmente había dejado de sentir su pierna. Era curioso, la sangre había comenzado a gotear por esta, dejando un hilo de sangre que terminaba en el suelo, goteando cada que dos gusanos eran retirados. ¿Aquello era un problema? No, había perdido mucha más sangre antes.

—Mi nombre es Anie, Anie Wolf— prosiguió hablando en su mente “Mis socios de negocios me llaman solo por mi apellido” miró hacia la derecha. —Ajenjo… ¿Tiene que estar fresco? Sino debo tener algo en la mesa de la cocina, debería tener uno o dos días allí— le sonrió y le señaló la puerta con su dedo índice. —Cuando sales de mi habitación la puerta que está frente a ti tras cruzar el corredor debe ser la de la cocina, tienes suerte, algo como eso debería estar bajo llave pero no lo está.— su sonrisa no era soberbia, para nada, si realmente pensaba cumplir su palabra no tenía ningún problema con ella, de hecho, era una sonrisa amigable de aquellas que normalmente fingía para sus clientes ¿Aquella sonrisa era falsa?  ¿Hasta qué punto ella misma podía diferencias una sonrisa genuina de una falsa?

Una vez  esta se alejó de su pierna la comerciante simplemente se acostó en su cama permitiendo que sus dos piernas siguieran fuera de esta. ¿Hacía cuanto que otra persona no entraba en su casa? El mero hecho de que en el interior fuera tan occidental explicaba que había sido hace tanto que la albina incluso había permitido recrearse en el interior de su hogar sin temer en lo más mínimo la presencia de shisengumi. Cerró los ojos por un segundo, estaba cansada, no, no estaba dormida, escuchaba con atención los sonidos de los pasos en la casa. Podía incluso escuchar las respiraciones del canino, todo era siempre tan silencioso, era como estar en un lugar alejado del tiempo y del espacio en comparación a su alrededor. ¿Cuál alrededor? Buena pregunta no había casas al menos  en un kilómetro a la redonda, solo su río del que oportunamente sacaba agua cada que tenía sed.



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Re: Ganando unos monedas [Privado]

Mensaje por Fuyuno Hana el Vie Oct 16, 2015 7:02 am

Era una colonia importante la que había en aquella pierna. Me gustaba tener tanto material para estudiar. Sería una buena forma de hacer muchos experimentos con ellos, puesto que eran demasiados y aún quedaban más en la pierna de la muchacha.

Aun así, era bueno ver que podía trabajar con la guardia de aquella mujer más baja, parecía más relajada. No tenía muchas opciones tampoco a ésta altura y mientras me concentraba en la carne de ella.

Me levanté después de escuchar sus indicaciones para encontrar el ajenjo. No era difícil manejarme en esa casa, aunque era raro encontrar una edificación de ese estilo en el país. Había vagado demasiado para saber que aquello debía ser algo muy pero muy inusual, pero tenía una buena fachada, por lo que nadie sospecharía nada de nada.

Volví con la botella con el líquido verduzco y me senté nuevamente para seguir con mi trabajo. Pensé en la reacción de la muchacha y decidí ser buena una vez más en mi vida. Esperaba que esto de alguna forma me fuera devuelto en el futuro. Quién sabe, a lo mejor, el karma existía.

—Aplicaré un poco más de mi energía, Wolf-san—
dije apoyando mis manos de nuevo sobre su pierna. Le iba a arder el ajenjo pues, hacía rato que estaba ya con los gusanos, así que debía mermar un poco eso. Sólo fue unos momentos para luego, descorchar la botella y vaciar un poco del contenido en la pierna. El olor del alcohol combinado con el ajenjo llegó a mis fosas nasales haciendo que arrugara la nariz. Más, podría con ello. Tan sólo quería conseguir que salieran aquellos ingratos que estaban escondidos. Y como lo esperaba, así fue, huyendo del alcohol o ya embebidos por este, retorciéndose en la carne hasta el punto en que empezaban a emerger de pares, sacándolos con toda la rapidez que me era posible hacerlo.

Me debe haber tomado cerca de unos veinte minutos más terminar con el último de todos ellos.

—Estás limpia— aseguré con una sonrisa alejando el bowl con los gusanos que se retorcían ahí dentro. Algunos, bajo los efectos del ajenjo ¿cuánto podrían durar antes de llegar al coma alcohólico o a los efectos alucinógenos? Me preguntaba y creía, podría ser interesante verlos a ellos bajo los síntomas, incluso, cuál era su límite —cerraré su herida y estará como nueva— y volví hasta la cama para limpiar con un paño lo que había quedado de sangre en su pierna y ajenjo para al fin, cerrar el agujero que tenía en su pierna —no dolerá, sólo sentirá el calor con el pasar del tiempo e irá mermando el adormecimiento del musculo— aseguré antes de volver a hacer contacto con su pierna.

Sus tejidos se fueron regenerando de a poco, iba a consumir más energía de lo que usualmente usaba pues, estaba destrozada y llena de canales por dentro, obra de los mismos gusanos, pero sería cuestión de esfuerzo, lo sabía. Era mi seguridad y la del lobo en esos momentos la que nos contaba por lo que debía hacerlo. Estuve así hasta que pude ver como llegaba a la piel para recubrir su pierna y al fin, hacer que desaparecieran sus heridas por completo. Sus dos piernas estaban sanas y yo con una buena recompensa.

Me separé de ella algo agitada, quitándome los lentes. Veía algo borroso. Me había esforzado más de la cuenta, buscando un soporte para no caerme, acabando por apoyarme en la cama, cerca de sus piernas pero sin estar encima de ella.

—Camine. Ya no debería sentir nada— la animé mirándola de reojo, esperando que se pusiera de pie y anduviera. Había hecho bien mi trabajo pero mejor que ella lo confirmara.
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Re: Ganando unos monedas [Privado]

Mensaje por Anie Wolf el Dom Nov 15, 2015 4:23 pm

—Está bien— Expresó como dándole permiso a la castaña de que usara el poder que había advertido. No era que estuviera muy confiada en los poderes mágicos de otras personas, más que nada porque no toda la gente disponía de ellos. La mayoría solían ser estafadores, meros vendedores de humo pero al menos ella por el momento se mostraba como alguien habilidosa con sus herramientas y a final de cuentas había logrado que dejara de sentir dolor de tan complicada operación.

“Se la nota algo agotada…” Pensó alzando una ceja y recordó que ella le había dicho su nombre desde hacía mucho antes pero se había limitado a restarle interés. ¿Acaso se había logrado ver conmovida por una chica tan joven tras verla trabajar tan duro? Eso era una posibilidad sin embargo no lo suficiente como para que llegara a mostrarse más amable de lo que debería, eso sí, no podía negar la habilidosa y, por sobretodo, profesional actuación de la castaña.

La albina se levantó y dio unos pasos hacia la mesa que tenía sus cuentas de ganancias debido a su tienda. Le había costado un poco dar los primeros pasos debido a que aún no sentía del todo su pierna. —Fuyuno ¿Me equivoco?— esto lo dijo en un tono mucho más tranquilo, incluso agradable que lo demás que había dicho hasta el momento.

Se inclinó a la mesa con sus papeles y tomó un pequeño sobre al cual introdujo monedas. Eran pocas pero tenían gran valor. O al menos alto en conceptos de aquellos que no manejaban cantidades inresumibles de monedas como ella lo hacía. Lamió el sobre y lo selló volviéndose a ponerlo sobre el regazo ajeno con una mano (a pesar de que sabía que eso era visto como señal de mala educación entre los japoneses) siendo la cuota en total 568 monedas.

—Ese fue un trabajo bastante bueno, casi milagroso.— Reconoció volviéndose nuevamente a tomar el pequeño banco de madera que se encontraba frente al escritorio donde se encontraba la parte de sus ingresos que estaba dispuesta a gastar y se sentó frente a la otra, aún tenía una venda en su cabeza pero la herida en esta no era tan grave, es más, ya había incluso comenzado a cicatrizar. —Oh, y gracias— dijo esto último con una leve sonrisa en sus labios. No era una persona que estuviera acostumbrada a decir aquella palabra. Era como si dominando el dinero un “gracias”, un “perdón” o incluso un “retírate” pudiera ser expresado por aquel metal brillante que parecía dominarlo todo. ¿Por qué entonces había pasado a agradecerle con palabras? Tal vez en efecto si había terminado siendo conmovida por su diligencia.

“Parece que dio un poco demasiado por este tratamiento. ¿Es eso un aire de doctora? Ni siquiera estoy segura de que sea en realidad una.” Tomó el bol con una de sus manos observando con la luz de las velas  los gusanos que se retorcían de manera casi antropomórfica sobre la cerámica. Le parecían desagradables “¿Estas cosas estuvieron en mi pierna? Si vuelvo a ver a esa puta anoréxica me va a pagar por mis problemas” Era incluso gracioso que pensara así, ya que era de las pocas personas que podía decir que había sobrevivido al encuentro con un shinigami ¿Aquello lo importaba? Ni siquiera lo sabía a ciencia cierta, solo sabía que era una chiquilla con poderes. Ahora tenía los recursos para hacerle frente a casi cualquiera, en los últimos tiempos las cosas se estaban haciendo más inestables y peligrosas de lo que estaba acostumbrada. —¿Estás interesada en un trato?—



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Re: Ganando unos monedas [Privado]

Mensaje por Fuyuno Hana el Lun Feb 29, 2016 4:41 am

Al fin el trabajo había terminado. No tenía más qué hacer pero saliendo de la costumbre, había usado mucha más energía de la que podía usar en una situación como esa. La persecución anterior y ahora esto, no era una de las mejores combinaciones que podría haber elegido para hacer todo, pero era al menos, algo que debía hacer sí o sí si no quería volver a ser capturada y encerrada. Pero como era terca, no iba a doblegarme, podía seguir en pie y eso era más que suficiente para mí para no flaquear ante nadie en ningún momento. Tan sólo, hice una inspiración profunda y solté el aire despacio, cerrando los ojos sin mucha prisa.

—No, no se equivoca— respondí tranquila —Fuyuno Hana. Puede llamarme como guste— advertí a señorita Wolf.

Abrí los ojos una vez más y vi el sobre que me entregaba la mujer. Pesaba ¿era dinero? Y estaba segura de que no eran dos o tres monedas ¡era bastante! Lo tomé con ambas manos, mala costumbre japonesa que ya había adquirido y lo abrí viendo su contenido sorprendida.

—¿Está segura de darme esto?— pregunté volviendo a cerrar el sobre, dirigiéndola la mirada a la mujer que me acompañaba en la habitación. No es que el dinero no me hiciera falta ¡qué mentira iba a ser esa! Me venía bien, pero el trato había sido curarla por asilo y esto, era un pago extra por todo lo que había hecho. No supe qué decir o qué hacer. Era la primera vez que alguien me pagaba de buena gana por algo que había hecho y era algo ¿lindo? No sabía cómo poder expresar algo que nunca había vivido.

Me puse de pie, despacio y guardé mis instrumentos luego de limpiarlos con una gaza que tenía en mano. Luego, me encargaría de limpiarlos más profundamente, aquí, no había espacio ni medios pero en mi laboratorio, podrían hervir durante un largo rato antes de poder ser usados nuevamente.

—Los pondré en un frasco, así no vuelva a verlos— aseguré buscando en el bolso alguno, aunque fuera pequeño, iba a ser y lo hallé. Debería salir con esas cosas más seguidos pues, podría encontrar especímenes tan interesantes como el que portaba la muchacha y había mucho por lo que experimentar, después de todo, vivía tan sólo para estas cosas en lo que el doctor aparecía. O eso esperaba al menos —¿Qué clase de trato propone?— Volví la mirada con los gusanos a medio caer en el frasco todavía —¿Quiere que cure alguna otra herida?—.

No iba a estar mal ganar algo de dinero extra, pero con sus reservas, no estaba dispuesta a correr riesgos por eso. Mi libertad valía mucho más que unas monedas y justo ahora que venía escapando y quizás, tuviera más posibilidades de encontrar al doctor después de todo. Lo extrañaba.
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