¡Ebichu dice!
Historia
Una suave y cálida brisa refresca a los viajeros y caminantes que pasan por éste gran Imperio. Los cerezos florecen, apenas está empezando la primavera y ellos danzan ansioso por mostrar su belleza a todo el que quiera observarlos. La civilización se consuma entre las guerras, los emperadores y las muertes de tanta gente inocente y no tanto. Así se caracteriza el comienzo de la era Tokugawa o Edo, donde destará no sólo por las guerras y el nuevo orden, sino por ésta tendencia en aumento de conseguir esclavos en todos lados. Y entre todo esto, muchas personas toman ventaja de la situación y se especializan en el comercio.
En época en que la guerra y la expansión del imperio es inminente, la dictadura y el poco trato con extranjeros o su mismo desagrado hacia todo lo que no es japonés. Pero, siempre se encuentra la ventaja para vender personas o seres con características maravillosas, como cola y orejas. Algunos, poderosos, se resisten, pero, ya se las han ingeniado para atraparlos sin romperse una uña. Otros, es más fácil conseguirlos, por deudas, apuestas y hasta como rehenes de guerra también, entran al mercado sin ningún problema. Y hay mucha gente que compra esclavos o "mascotas" también llamados pets, entre la jerga comercial. Cotizan muy bien en el mercado y todos están deseosos de tener uno o más de uno. Se los puede comprar de manera legal en muchas tiendas que se dedican a venderlos muy caros pero que los tienen más "presentables". Sin embargo, también se los puede comprar de contrabando (a veces, son simplemente secuestrados y vendidos), aunque se dice que los jóvenes que viven aquí, pasan las peores penurias y no llegan "en buen estado" a manos de sus amos.
Únete a ésta historia, donde la magia, la crueldad y quien sabe, quizás el amor, van tomados de la mano.
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Bienvenida a mi Humilde Morada [Priv. Monokii] [+18]

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Bienvenida a mi Humilde Morada [Priv. Monokii] [+18]

Mensaje por Anie Wolf el Miér Oct 15, 2014 9:44 pm

Finalmente se encontraban frente a la casa. Las palabras que los demás decían de la casa era que era sorprendente. Un jardín principal de apenas 1 metro que lucía un hermoso diseño de varias flores de muchos tipos. Algunas medicinales, otras meramente decorativas pero que lucían bien unas con otras en colores verdosos y azulados más con algunas rosas rojas y azules escondidas entre los matorrales.

Pero en aquella ocasión no había tiempo para preocuparse por eso, la joven hizo que su acompañante subiera los escalones de piedra lisa lo más rápido posible, a sabiendas de que en ese lugar era muy improbable que algo dañara sus pies, hasta que llegaron a la entrada que tenía un pequeño techo sostenido por dos pilares de madera. Anie cerró la sombrilla, el agua había conseguido mojar sus cabellos más está descartando la sombrilla un lado de la puerta de entrada solo tomó sus cabellos plateados y los exprimió como si se trataran de una especie de trapo viejo dejando que un chorro de agua cayera a su lado mientras miraba a la otra.

—El camino se me hizo un poco más largo de lo que me esperaba la verdad jejeje— Dijo con una sonrisa algo torpe. Había recuperado la estabilidad de su mente. Justo a tiempo para que sacara de un bolsillo en su ajustado chaleco una llave para el cerrojo que poseía la casa en su puerta principal, se notaba por el sonido de la sólida cerradura que la peliblanca protegía su hogar tal vez de manera excesiva.

Una vez esta abrió la puerta se pudo apreciar un piso de piedra de un poco menos de un metro cuadrado donde la gente podía dejar sus zapatos. Cosa que esta misma hizo con sus tacones empapados dejándolos en una esquina. Más allá de ese “metro cuadrado” había un escalón de madera que conducía a una casa cuyas paredes de madera habían sido removidas del lado derecho.

De modo que la sala de estar, el comedor y la cocina quedaban en el mismo especio. Algo bastante pintoresco para la época. La verdadera razón por la que esas paredes faltaban era porque la peliblanca no dejaba de golpearse contra ellas y atravesarlas no sin antes tropezarse y caer el suelo maldiciendo a todo el mundo. Esa escena sucedía regularmente en las mañanas o en las noches cuando esta no podía ver del todo bien y estaba un tanto desorientada.

Las paredes que aun seguían allí ni siquiera eran paredes de patrón de papel y madera sino que eran solidas paredes de madera del mismo tipo de árbol que las del suelo. Sin duda era una visión interesante para todos los que visitaran la casa, sin mencionar que había paredes falsas y bajo algunos tablones del suelo podían encontrarse pasadizos a una especie de sótano-bodega. Detrás de la pared falsa se encontraban los tesoros que eran muy valiosos para mostrarlos en casa mientras que en la bodega se encontraban sus ahorros y las cosas invaluables. Básicamente era una especie de banco disfrazado de casa.

Las paredes estaban adornadas con algunos artículos de bajo valor. Alguna que otra espada vieja que perteneció a alguien en alguna guerra. Algunas vasijas viejas sin una historia especifica más allá de las leyendas.

—El baño está por allí— Señaló una puerta detrás de una mesa de madera con un pequeño florero sobre esta —Allí está mi cuarto y la puerta junto a un espejo lleva al baño… Ah, y hay un ropero para que te puedas buscar algo—

La joven se acercó a la mesa del comedor del mismo tipo de madera que la otra mesa a unos metros de un pergamino clavado en la pared con un dibujo muy bueno de ella que había aceptado como pago una vez por un artículo de bajo valor. Dejó el envase de sake sobre dicha mesa volteando a ver por un segundo al pergamino por un segundo “Una espada maldita… Hay que ver lo que se inventa la gente” Pensó volviéndose hacia la joven

—Por favor deja las bolsas de comida para que te pueda preparar algo. No voy a tomar mucho tiempo así que puedes bañarte cómodamente—


Última edición por Anie Wolf el Lun Oct 27, 2014 9:22 pm, editado 1 vez



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Re: Bienvenida a mi Humilde Morada [Priv. Monokii] [+18]

Mensaje por Invitado el Jue Oct 16, 2014 8:42 pm

Mi rostro se enrojeció aun mas al tenerla tan pegada contra mi espalda, su mano desapareció de mi hombro pero acabo en un sitio aun mas comprometedor justamente bajo mi pecho haciendo que encogiera mi tripa y me mostrara un poco mas rígida de lo que normalmente estaba. Con disimulo mientras andábamos iba elevando levemente mi mirada hasta su rostro fijándome en la expresión de su cara y aun mas en sus rasgos; cuando era ella quien me miraba desviaba con rapidez la vista al suelo intentando fijarme en las gotas de lluvia que inundaban mis calcetines.

¡Que grande!-Pensé sorprendida por todo aquel jardín repleto de plantas de diferentes tipos, aquel lugar parecía el paraíso de cualquier mascota que deseara correr con cuidado de no romper nada o dormir bajo el aroma de toda esa flora. No pude fijarme mucho en cada color y olor que emitía cada una de las plantas cuando ya me encontraba justamente en la entrada de su peculiar casa poco Japonesa. Me quede un buen rato mirándola fijamente boquiabierta mientras mi extraña acompañante se estrujaba el cabello; dude un poco si hacerlo lo mismo o no pero simplemente opte por quitarme los calcetines altos que llevaba para no mojar su casa.

¡Con permiso!-Exclame realizando una pequeña reverencia al entrar a su casa y soltar mis pequeños calcetines donde ella había dejado sus zapatos. Fui caminando despacio detrás suyas fijándome en cada detalle de su casa y sintiendo aun mas asombro al notar la ausencia de puertas o mas bien paredes. Intente atreverme a preguntarle por que esa falta de intimidad ante la ausencia de estas pero simplemente lo deje en el aire y solo me moleste en escucharla.

¡Va...vale gracias!-Afirme andando rígidamente hasta donde me indicaba y pasando a través de aquella puerta hasta el baño aunque sin no antes molestarme en colocar todo lo que trasportaba sobre una mesa y realizar una leve reverencia de agradecimiento. Cuando llegue al baño mi tercera sorpresa fue ver una extraña pero amplia bañera circular propia de los dioses extranjeros y inimaginable para alguien de mi clase.

¡E...este es su baño!-Pensé buscando con mi mirada otra bañera o cuento al que se hubiera referido como baño pero sin éxito simplemente opte por ducharme en aquella bañera. Mis primeras acciones fueron pasando por deshacerme lentamente de mi kimono quedándome únicamente con un par de vendas que cubrían mis pechos como zona puvica en donde me pare y me quede un buen rato esperando a que se llenara aquella extraña bañera.

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Re: Bienvenida a mi Humilde Morada [Priv. Monokii] [+18]

Mensaje por Anie Wolf el Vie Oct 17, 2014 9:05 am

La peliblanca se limitó a sonreír mientras veía que la chica se retiraba. Sabía que se tardaría un rato en llenarse la tina, al final de cuentas, a pesar de que sus sistema de tanque llenado por lluvia funcionaba muy bien en aquellos momentos, tendía a tardarse unos valiosos 30 minutos más lo que ella tardara en bañarse. Una vez escuchó la puerta del baño cerrarse se recostó en una de las sillas contiguas a su mesa montando sus pies descalzos en la misma mesa suspirando “Maldición… Pensé que nunca se iría a bañar… Como me cansa esa chiquilla… Mirándolo de manera objetiva supongo que me atrae… Debe tener algo”

Su cara había cambiado totalmente. Ya no parecía alegre ni mucho menos, su mirada era distante y su cara seria, tal vez hasta un tanto melancólica. ¿Sería una trampa? Era una posibilidad, tal vez sirviera a alguien o tal vez fuera una súcubo. “Debo volver a lo mío, mañana la devolveré a la tienda y me pondré a investigar… Es tan tierna y cariñosa…. Casi como un gato…” Sus pensamientos habían divagado por un minuto.

“Tal vez un buen guiso le guste… Si, uno con bastante… ¿Carne o pollo? Pollo tengo muy poco… Mejor un guiso de carne” Fue hacia las bolsas y sacó una especie de hornillas que funcionaba con leña, colocada convenientemente al lado de esta. Tomó algunos leños y los metió dentro des respectivo compartimiento y lo encendió por medio de un cerillo. Desoyes colocó una olla dobre este y sacó de las bolsas carne, ajo, cebolla, zanahoria, tomate, cebollas e incluso patatas, las ventajas de las importaciones que la peliblanca había ayudado a financiar. “Todo por traerme un pedazo de casa” Pensó mientras llenaba la olla con agua de rio que se encontraba en un envace cercano a la mesa del comedor y comenzaba a cortar con un cuchillo y a agregar los ingredientes, casi parecía una sopa hasta que agregó la carne, había comprado bastante por lo que podía usar un poco antes de guardar las demás.

Los minutos pasaban mientras la chica con traje de maid cocinaba y el olor comenzaba a viajar por la casa. La cocina, si bien no le daba ningún interés en especial, la mantenía ocupada mientras revolvía el guiso. La lluvia afuera ya era casi un diluvio, sin duda muchos pueblos serían atacador por ríos, esas eran las ventanas de vivir en una ciudad que estaba en un terreno algo pero aun así lo suficientemente cerca de los puertos.

—Me pregunto si le gustará— Se preguntó a si misma perdida en sus pensamientos, solo se limitaba a revolver la comida que próximamente tanto ella como su invitada degustarían. La comida no le se daba especialmente bien, ella podría decir que era comestible pero en realidad podía no ser deliciosa para alguien con un gusto más fino que el de ella que según sus aptitudes había una línea difusa entre si ella parecía una “chica de alta alcurnia” o “una típica extranjera sin hogar”.

La luz de las velas iluminaba la casa. Eso era lo que extrañaba un tanto de su hogar, siempre había velas encendidas por doquier aunque hubiera querido que hubiera una forma en que asegurarse de no tener que comprar 20 velas cada semana, había en efecto lámparas de aceite pero a ella no le gustaba usarlas principalmente porque el aceite era mucho mas costoso y duraban prácticamente la mitad que las velas.



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Re: Bienvenida a mi Humilde Morada [Priv. Monokii] [+18]

Mensaje por Invitado el Vie Oct 17, 2014 10:28 pm

La bañera se fue llenando lentamente mucho mas lentamente de lo que esperaba, mi mano de vez en cuando iba rozando el agua la que estaba bastante fría pero no tanto como aquella que le entregaban en invierno bajo el frió del patio. Aburrida me moleste en recordar alguna que otra canción de mi pasado que comencé a cantar mientras retiraba las vendas de mi cuerpo y seguía acariciando con mis dedos el agua que contenía la bañera.

Tsunai da te ga hiete yuku
afureru mizu ni arawarete
kimi no sono mabuta ga shiroku toketa

koko ga kimi no tadoritsuita basho
koko ga boku no tadoritsuita basho
-Mi voz sonaba bastante armoniosa un poco tal vez entrecortada y lo fuerte como para que me escucharan por fuera de aquella puerta que me dividía. Aquella canción la conocía bastante siempre que llovía me gustaba cantarla y me daba fuerzas o un extraño sentimiento de identificarme con ella. Cuando acabe de cantar sus primeras estrofas me fui metiendo lentamente en la bañera hasta sentarme completamente y tumbarme en ella para que mi cabello se mojara.
En aquella posición me sentía bastante extraña como desprotegida; nunca me había duchado en la bañera de ninguna persona de alta o media clase pero mucho menos tumbarme como si fuera mía.

¡Es extraño esto!-Pensé mirando al techo mientras seguía cantando las estrofas de la canción y pensaba un poco en mi pasado como presente. En mi pasado trascurría muchísimas cosas desde golpes, relaciones no consentidas... pero sobretodo la ausencia de cariño o un hogar. Se había acostumbrado a estar sola o simplemente ser bastante falsas con sus acciones o palabras a veces tal vez exagerando lo que sentía a cambio de algo mejor.

¿Realmente te gusta esta chica? ¿Estas segura que no te devolverá como los otros o que se aprovechara de ti?-Grito mi mente. Mi voz se callo y se hundió mi cabeza completamente en el agua. Realmente no sabia que responderme a mi misma, seria muy fácil vivir en aquel mundo en el que te puedes enamorar de cualquiera o servir a cualquiera como si nada pero hacia mucho tiempo que pertenecía en un mundo donde la mentira, el dolor y la ira dominaban.
Me mantuve sumergida un par de segundo mas hasta que sin poder contener mas el aire o retener mis pensamientos; salí del agua tomando todo el aire que podía y lavando mi cuerpo para que quedara tan limpio como aquella chica esperaba.

Um...-Gruñí cansada con un suspiro bastante agobiada por aquellos sentimientos que me rodeaba. Limpie como pude mis antiguas vendas colocandolas cerca de la bañera para luego ponérmelas y buscando algo que ponerme encima optando por una extraña toalla blanca, mi cabello seguía mojado pero mucho mas limpio y brillante que al principio. Con un paso torpe abrí la puerta saliendo al exterior inundada por un extraño olor a comida que me hipnotizaba.

Andando y sosteniendo mi toalla bajo la tenue luz de las velas llegue hasta donde mi olfato me indicaba, chocando contra algo y cayendo levemente al suelo.

Ñeee comida!!-Gruñí bastante apenada.

(Cancion: https://www.youtube.com/watch?v=h8ILIXoK6tY )

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Re: Bienvenida a mi Humilde Morada [Priv. Monokii] [+18]

Mensaje por Anie Wolf el Sáb Oct 18, 2014 10:54 am

La peliblanca estaba enfocada en su cocina así como es sus propios pensamientos. “Aun si me atrae debo aguantarlo… Si lo demuestro cosas malas van a pasar… La última vez que dejé liberar mis sentimientos terminé prácticamente al otro lado del mundo vendida como esclava… Y aun no logro salir” Pensó para sí misma, con su sonrisa desaparecida observando el guiso que seguramente ya estaba listo y la joven no hizo más que levantar la olla para ponerla en una mesa.

Estaba tan sumergida en sus pensamientos que no notó el pasar del tiempo. Solo fue hacia una estantería y sacó dos grandes platos hondos de porcelana que puso en la mesa junto con sus respectivos cubiertos y en el centro de esta un pequeño velero de plata con una vela la cual encendió con un cerillo que se encontraba en su bolsillo para brindar luz a la mesa de madera europea, muy diferente a las bajas mesas que tenían en Japón al igual que las sillas que también eran bastante altas en comparación y es más, no requerían el arrodillarse.

Había vuelto a recoger la olla cuando sintió algo en su espalda. Más bien a alguien. La chica, aun algo mojada, solo cubierta por una toalla había le tocado la espalda con su cara lo cual la hizo casi dar un salto de la sorpresa y tal vez eso había provocado que la menor cayera, probablemente atraída por el olor por lo que Anie no hizo más que darse media vuelta y ofrecerle una mano inclinándose mientras un muy leve rumor recorría sus mejillas.

—Perdona, me sorprendiste un poco, lamento haberte empujado así— Sus ojos estaban cerrados para acentuar su propia sonrisa.

Unos segundos después tomó la olla y la colocó en una bandeja sobre la mesa, para luego tomar el cucharon con el que revolvía el guiso y colocar uno en el plato que cada una. Había hecho bastante pero los platos eran grandes “Bueno, no sé por qué necesito comer tanto… Tal vez uso demasiada energía durante el día, cargar esas cosas no siempre es fácil” Pensó sentándose en una delas sillas. La costumbre que le habían enseñado era rezar para un futuro venidero a esa hora pero como ella consideraba “hacer sus propios milagros” no se dignaba a rezar a ninguna hora. Solo tomó un cubierto y se preparó tocando la carne del guiso asegurándose de que estuviera bien en textura mientras miraba de reojo a su compañera.

—Espero no te moleste mi “extraño modo de vivir”, vengo de un país muy lejos de aquí y algunas costumbres no se van muy fácilmente— Con un tenedor se llevó un trozo de carne a los labios soltando una sonrisa que no pudo evitar. A ella le parecía que lo había hecho bien y eso no hizo más que provocar más su hambre mas no dejaba de mirar a la contra, a menos de un metro de ella solo separadas por sus respectivos platos y la vela que iluminaba la mesa.

“Me pregunto muchas cosas sobre ella… Me gustaría poder confiar en ella, de verdad me encantaría pero la conocí hoy, no sé qué pensar sobre ella. ¿Será humana? No tengo nada en contra de los que no lo son, pero hay algo en ella… ¿Místico? Mágico? Tal vez… Tal vez son solo imaginaciones mías” Pensó nuevamente llevándose otro pedazo de carne a sus finos labios esperando a que la otra comenzara la conversación, podría decirse que no tenía el valor para hacerlo ella misma.



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Re: Bienvenida a mi Humilde Morada [Priv. Monokii] [+18]

Mensaje por Invitado el Mar Oct 21, 2014 2:36 pm

Mi mano acaricia mi trasero el que estaba dolorido y coloque bien mi toalla antes que contra lo que me había chocado se diera la vuelta. Al principio había pensado que era un objeto por la poca luz que había en la casa pero por suelte solo era la espalda de Annie y baje la cabeza tímida para tomar su mano.

¡No... no pasa nada!-Susurre algo sonrojada levantándome y fijándome en su peculiar sonrisa. Sus ojos se encontraban cerrados tal vez intentando no mirarme o mas bien acentuar su sonrisa aunque no duro mucho cuando se dispuso a seguir colocando la mesa. Mi olfato siguió degustando su extraño olor a guiso estaba hambrienta pero antes de lanzarme a comer me pare a contemplar su extraña mesa alta y las curvas de la chica con disimulo.

Tran...tranquila yo tampoco soy muy de seguir las costumbres!-Murmure desviando la mirada con torpeza para que no se diera cuenta que la mirada; cuando volví a colocarla sobre ella vi que estaba sentada en una de las dos sillas bajo la luz de la vela que se encontraba sobre la mesa y comiendo sin esperarme. Era verdad que los esclavos siempre comían después de sus señores pero en esta ocasión como invitada me hubiera gustado que me esperara.

Me gustaría vestirme antes de sentarme... ¿Me podría escoltar a donde estaba la ropa?-Exclame con una sonrisa torpe intentando no molestarla y expresar con mis palabras mis pensamientos. Era verdad que podría sentarme como si nada arropada con aquella toalla tal vez eso le agradaría en otra situación pero en esta prefería resguardarme del frió con algo que me ofreciera mientras se secaba mi ropa.

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Re: Bienvenida a mi Humilde Morada [Priv. Monokii] [+18]

Mensaje por Anie Wolf el Dom Oct 26, 2014 12:52 am

Lo cierto era que la joven estaba intentando ignorar el hecho de que la otra estuviese casi desnuda. Era una manera de reprimir sus impulsos, por lo mismo había hecho semejante falta a sus modales, ¿Estaba distraída? La respuesta era que nunca antes había estado tan alejada de la realidad, ni siquiera en sus sueños más profundos.

Su trance se disminuyó un poco cuando Monokii le había preguntado donde podría ponerse algo de ropa, no por el hecho de vestirse sino que eso la había forzado a pensar y recordar, ante lo cual soltó el cubierto y se llevó una mano a su propio mentón con una mirada pensativa hacia el platillo. —Qué raro… Creí decirte que el ropero estaba en mi cuarto… Creo que hay un kimono bastante lindo que puede quedarte— comentó antes de levantarse

Su mirada se cruzaba con la otra. Sabía por dónde iba su mente. No sabía cuánto podría esconder sus sentimientos… ¿Sentimientos? Tal vez… O tal vez mera atracción “La verdad no lo sé” Pensó dirigiéndose hacia su propia habitación, una gran cama en el centro tan esponjosa como las nubes, un espejo junto a la ventana y una mesa de noche a cada lado de la cama. Había dos ventanas ambas cerradas por medio de persianas y en las esquinas de la habitación había velas que iluminaban el lugar en ausencia de una luz más natural o potente.

Junto al lado del espejo se encontraba un gran ropero hecho de roble sólido, contenía grabados en un idioma que hasta la misma Anie desconocía, no tardó ni un segundo en abrirlo de par en par. Había ropa de todo tipo, más que nada atuendo de otros países que parecían quedarle perfectamente a la comerciante, como hechos a medida, entre ellos un lujoso kimono propio de la gente que vivía en círculos cercanos a los del emperador.

La mayor introdujo su mano en el ropero hacia una esquina de este sacando un kimono tal vez muy corto para serlo de verdad. Estaba decorado con grabados de flores y flores de cereso en una tela que mezclaba tonos azules y verdes a la perfección. En el cuerpo de la peliblanca su cuerpo estaría obscenamente descubierto. Ese kimono no era otro que el que querían ponerle cuando querían que fuera una esclava. En profundidad tal vez podría verse algo denigrante pero era la vestimenta japonesa más pequeña que poseía con ella, una que debía quedarle mucho mejor a la pequeña Monokii por lo que tras vela un par de segundos se dio media vuelta y se la ofreció con una sonrisa.

—Es lo mas parecido a tu talla que tengo, perdona si no te gusta pero al menos esta limpio y seco, por lo que sé solo fue usado una vez— En ese instante no pudo evitar hacer contacto visual con ella. La mirada que le brindaba era de todo menos inexpresiva. Era una mirada fogosa y apasionada, como si se la estuviera comiendo con la mirada a pesar de solo estar mirando los ojos contrarios.

El contacto visual más temprano que tarde se rompió cuando la peliblanca volvió a desviar la mirada hacia la cocina cerrando tras de ella el ropero y finalmente recostándose contra la puerta de este. Estaba por irse pero recordó lo difícil que era para ella misma ponerse un kimono así que se limitó a preguntarle.

—¿Quieres que te ayude con eso?—



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Re: Bienvenida a mi Humilde Morada [Priv. Monokii] [+18]

Mensaje por Invitado el Lun Oct 27, 2014 9:11 pm


Me quede mirándola algo asustada al ver como se levantaba tras bruscamente y se acercaba a mi. No sabia si sus palabras emitían molestia, ironía o tal vez volviéndome a indicar lo que me había dicho anteriormente. Era verdad que la había oído pero no me atrevía a dirigirme sola a donde me había indicado sin su compañía pero sobre todo porque no recordaba completamente donde se encontraba el ropero.

¡Perdona!-Exclame siguiéndola tímidamente. Mi mano se aferraba a mi toalla la que intentaba que no se moviera de su sitio, me sentía algo desprotegida en aquella situación y bastante curiosa por ver la ropa que aquella chica me prestaría. Su hogar se sentía extraño, bastante fantástico y poco tradicional para los ojos de un japones pero para mi era mucho mas cálido; la tenue luz de las velas me atribuía tranquilidad hubiera preferido volver a ser llevada por su mano la que rozaría la mía pero estaba bien simplemente seguirla.

Una cama-Pensé parándome justamente a su lado y fijándome en cada detalle de aquella habitación. Me atreví a alargar mi mano hasta su cama rozándola con mis desnudos dedos era la primera vez que veía pero sobre todo tocaba una cama. Era mucho mas grande de lo que imaginaba, tal vez se tratara de alguna para mas de una persona o de matrimonio. Aquel ultimo pensamiento hizo sonrojarme y fijarme en la ropa que me mostraba fijamente.

Antes de que pudiera mostrarme mas el Kimono o terminar mi frase mi voz se atrevió a gritar que era perfecto agarrándolo entre mis dedos y mirándolo sorprendida. Su Kimono actual era bastante bonito pero aquel no se quedaba corto y le encantaba, se quede aun un buen rato mirándolo y acariciarlo con sus dedos.

¡Es perfecto!-Exclame con una sonrisa repitiendo mis palabras anteriores mientras me fijaba en sus ojos los que emitían algo de lujuria y pasion capacez de atrapar a cualquier bestia y yo era una de ellas. Agache mi mirada con rapidez no por respeto si no mas bien por timidez me sentía como un pequeño cordero que deseaba ser tomado en vez de una pobre victima que tenia que aceptar su destino.

¿Que...que es esto?-Pensé abrazando el Kimono sin desviar la mirada del suelo. Su pregunta no tardo mucho en llegar así que volví a mirarla y a asentir con la cabeza, rígida como un pequeño tigre sacado de su habitad.

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Re: Bienvenida a mi Humilde Morada [Priv. Monokii] [+18]

Mensaje por Anie Wolf el Mar Oct 28, 2014 1:45 am

Lo cierto era que la aptitud infantil de la otra había logrado arrancarle una sonrisa a Anie. Se veía más nerviosa que ella misma pero al mismo tiempo lo suficientemente infantil como para ser adorable. “Es una ternura” Pensó la peliblanca caminando hasta ponerse detrás de ella posando sus manos en los hombros de la pequeña. Iba a ayudarla y consentirse a la vez. Con una sonrisa amable dijo en un tono un tanto bajo. —Creo que tomaré eso como una positiva… Trata de relajarte, ¿sí?—

Amablemente pasó una mano por la de la contraria que sujetaba su toalla cuidando de que no se cayera o se abriera. Seguidamente la tomó haciendo que soltara la toalla y esta quedara tirada en el suelo alrededor de Monokii, como una especie de circulo mientras la peliblanca tomaba  el kimono y lo abría. Por su altura podía ver el cuerpo de la chica a pesar de estar de espaldas.

Le colocó el kimono tomando primero tomando su mano derecha para pasarla por la manga y luego tomó la mano izquierda para hacer lo mismo y lo cerró mientras se colocaba la cinta que le daría el cierre definitivo sobre un hombro y mantenía lo que por el momento parecía una bata, cerrada con una mano para luego darle con cuidado una vuelva. Su mirada era tranquila intentando comunicarle a la otra que se calmara. Se había concedido a ella misma un pequeño capricho. “No sé porque no me fui… Había leído sobre esto… ¿Tendré algún tipo de sentimiento de superioridad porque ella sea una esclava? No… O al menos espero que no sea eso… No me gustaría forzarla a hacer nada…” Pensó, estaba dudando si dar un paso más adelante, la acababa de conocer pero… ¿Sería capaz de hacerlo?

Finalmente pasó la cinta por su vientre anudándola por detrás, este nudo no era el típico que solían hacer en los kimonos sino un nudo de mariposa. La diferencia era precisamente porque no sabía anudar un kimono pero al menos si los zapatos. Después de eso con una sonrisa le acarició y arregló los cabellos, no los peinaba del todo pero algo hacía por ellos, después, con una sonrisa de genuina amabilidad bajó la mano de su cabeza a su mejilla acariciándola por leves segundos, sintiendo el suave tacto de su piel logrando sonrojarse un poco, por un segundo tuvo que rechazar el impulso de besar los labios de la contraria.

—Bueno, creo que eso es todo. Te ves adorable.— Dijo alejando su diestra de la cara de Monokii y posándola en su hombro para luego ir bajando por su brazo muy lentamente hasta tomar su mano. Cual caballero que sirve a su princesa la escoltó hasta  su silla sonriéndole en todo momento clavando su mirada sangrienta en las dos lagunas celestes que la otra poseía. Era apetecible para su vista. Sentía como su corazón se llenaba de alguna manera cada vez que la miraba y como de alguna manera un deseo dentro de ella se saciaba al verla sonrojada.

La comida parecía haberlas esperado. Aún estaba humeando resistiéndose a enfriarse. Las moscas a causa de las repetidas lluvias buscaban otros lugares para nacer, cosa que la peliblanca apreciaba. Por otra parte de cierta manera extrañaba a las abejas en su jardín produciendo nuevas flores en su misión por tomar de las flores lo que quieren. La mente de la comerciante comenzaba divagar hasta puntos que ni ella misma conocía del todo.



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Re: Bienvenida a mi Humilde Morada [Priv. Monokii] [+18]

Mensaje por Invitado el Miér Oct 29, 2014 9:51 pm

Al escuchar sus palabras trague saliva y intente tranquilizarme como me pedía. Pero no sabia como podía seguir estando tan nerviosa ante ella, tal vez solo era el echo de que alguien la tocaba para vestirle y que lo hiciera tan dulcemente lo que la colmaba de miedo. Tenia miedo tal vez a volver a la calle o tal vez que aquella chica cambiara de repente y tras todo aquel lujo que nunca le habían ofrecido se escondiera algo mas.

¡No pienses en nada... relájate!-Grito mi cabeza mientras mi cuerpo se rizaba al sentir sus manos acariciar las mía y desprender aquella toalla de mi cuerpo. Mientras caía me mire en el espejo, hacia mucho que no veía mi reflejo y mucho menos un reflejo tan claro y limpio como desprendía. Poco a poco pasaban los segundos mientras me vestía aquella chica, su reflejo también se marcaba en el espejo a mi espalda. Me sentía como una pequeña niña que por fin había encontrado su hogar durante mucho tiempo pero sabia que no duraría mucho mas que un par de horas.

Tras un par de segundos pensando volví a la realidad cuando acaricio mi cabello peinandolo y poso su mano en mi mejilla haciéndome estremecerme. Por un segundo nuestra mirada volvió a coincidir pudiendo leer los pensamientos que escondía su mente, sabia que aquellos parpados emitían deseo pero a la vez ternura lo que me estaba volviendo tonta por momentos.

¿Que... que te pasa?-Se pregunto mi mente a punto de llorar. Quería escapar corriendo quería rechazar todo aquello, volver al frió de las calles al anonimato y morir sola al sentirme tan débil como delicada frente a aquella chica.

¡Gracias!-Susurro mi boca con una sonrisa mientras agachaba la cabeza. Quería también ver como se ponía otra ropa mas bien como se cambiaba y decirle lo preciosa que me parecía; aunque claro no me atrevía a gritarle aquello solo disimular como la miraba sonrojada hasta mi silla. Era extraño no llevar nada que protegiera mis partes mas intimas del frio haciendo que me sintiera mas libre pero a la vez me sentía una pequeña princesa con ese Kimono.

¡Que aproveche!-Exclame tomando los cubiertos y encogiéndome de hombros con una torpe sonrisa. Mis manos fueron manejando lentamente los cubiertos para probar cada extremo de su comida, no estaba acostumbrada a comer nada de aquello asi que para mi era un manjar de los dioses.

¡Veo que ademas de vestir, cocinas bastante bien!-Comente con una sonrisita para romper el hielo mientras jugaba con los cubiertos y la miraba entre la tenue luz de las velas. Prefería acercarme muchísimo mas a ella, tal vez morder alguna parte de ella pero me conformaba con su comida.

¿Y que mas sabe hacer,Señorita?-Reí mirándola con picardia y una pizca de diversión.

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Re: Bienvenida a mi Humilde Morada [Priv. Monokii] [+18]

Mensaje por Anie Wolf el Jue Nov 06, 2014 10:10 am

La peliblanca no evitó sonreír al ver la primera reacción de la chiquilla. Parecía estar satisfecha con la comida que le había preparado, confirmándole en parte que ella pensaba que cocinaba medianamente bien. O eso o ella no había probado un platillo medianamente decente en mucho tiempo. Lo cual le recordaba constantemente que la otra era una esclava ¿Estaría bien tratarla como a una invitada? La verdad no estaba segura. Solo tenía uno de sus cubiertos sujetado entre sus dedos índice y medio pensando “Parece bastante inocente… No creo que tenga malas intenciones… Pero aun quiero saber aún más de ella… No lo sé… Sé que preguntar por el pasado puede ser la peor decisión que puedo hacer en una conversación… Pero aun así quiero saber más sobre ella…” La peliblanca tenía la mirada perdida en su propia comida, centrada en sus pensamientos, estado que duró hasta que la otra le hizo aquella pregunta picara.

Eso hizo que la peliblanca terminara de comer el pedazo de carne que había comenzado minutos antes, antes de alzar la cabeza y con una sonrisa cruzar las piernas. Al no ser la mesa muy amplia dicho gesto provocó que el pie de la peliblanca, aun cubierto por aquella media, rozara contra las piernas de Monokii mientras miraba arriba pensando. Era muy difícil decir para si misma en que sería excepcional. Ella sabía lo que valía, no por nada había escalado desde tan abajo hasta su lugar actual pero no sabría decir que la había hecho sobrevivir “¿Mentir Tal vez?” Era cierto que esa habilidad le había brindado muchas de las cosas que ahora poseía pero no podía decirlo con claridad ante una extraña así que se limitó a decir aun algo pensativa.

—Pues yo diría que hablar tu idioma ya es un mérito. Vengo de un lugar muy lejano… Y supongo que también soy buena comerciando…— Dijo de manera tal vez un tanto aleatoria. No quería aludir a sus cuchillos y a su puntería con ellos. Aunque en el momento en el que respondió una sonrisa se esbozó en sus labios mirando de manera tal vez un tanto fija a la otra antes de inclinarse y tomar otro pedazo de carne. Después de eso solo quedaban dos que pensaba dejar que la contraria engullera. Anie esa noche no tenía mucho apetito.

—¿Y qué hay de ti? ¿Qué cosas haces bien? Sé muy poco de ti desde que te conocí hace unas horas… ¿Eres profesional entrando en las casas de chicas indefensas para que las vistan y les den de comer para desaparecer a la mañana siguiente?— Dijo en un cierto tono juguetón. No pensaba nada de eso aunque era cierto que pensaba despedirla a su hogar al día siguiente, fuese el que fuese.

Mientras esperaba su respuesta seguía comiendo a bocados pequeños con los cubiertos lo cuales sujetaba de manera extraña, tal vez más refinada o simplemente poco común. Eso era debido a que acostumbraba a sujetas sus cuchillos entre los laterales de sus dedos. Por lo que había ganado la mala costumbre de tomar casi todos los objetos que se les parecieran en esa forma, esto a excepción de cuando necesitaba  hacer fuerza con los mismos cuchillos o cuando necesitaba escribir.

Hacía tiempo que la comerciante no sentía aquello. Estaba compartiendo la comida con una casi completa extraña y no se sentía incomoda en lo más mínimo, de hecho, hasta podía decir que le relajaba un poco por las actitudes que mostraba la contraria. Hacía lo posible para no denotar cosas que no quería con su mirar aunque ciertamente la chica debía tener algo especial. La peliblanca tenía año y medio con aquella casa y ella era la primera visita que recibía.



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Re: Bienvenida a mi Humilde Morada [Priv. Monokii] [+18]

Mensaje por Invitado el Vie Nov 07, 2014 9:59 pm

Mi cuerpo pego un pequeño salto al sentir como su pie rozaba mis desnudas piernas lo que me hizo forzar un infantil rostro para mirarla algo enfadada y a la vez tímida. No sabia si había echo eso a propósito pero no me gustaba que hiciera eso sobre todo al sentir que su pie se notaba algo frió.

Interesante...-Murmure con una sonrisa cruzándome de brazos y ladeando mi cabeza hacia un lado para minarla aun mas curiosa de lo que estaba. Sus palabras no explicaron mucho mas de como se ganaba la vida pero podía deducir de que tal vez se tratara de alguna chica aventurera amante de su país o tal vez la hija de algún antiguo reciente extranjero que había optado por crear su propio negocio.

Su preguntas como comentario hicieron que me riera divertida y la mirara con una pizca de lujuria. Ojala todas las chicas que me encontraran me vistieran y alimentaran como tu... puede que sea un animal pero no me gusta abandonar los lujares donde me invitan.-Exclame jugueteando con mi tenedor sobre la carne; antes de seguir me meti un pequeño trozo en la boca y lo mastique lentamente. Cuanto a las cosas que hago bien... realmente no se mucho mas de defender a mi amo o cumplir sus necesidades. Soy buena seduciendo seduciendo chicas -Reí- y violenta con los que no me agradan-Exclame limpiando mi boca con una servilleta y levantándome para colocarme justamente detrás de ella.

¡Coges muy extraño los cubiertos!-Reí echándome hacia delante para rodearla clavando mis pocos pechos en su espalda y tomando sus manos para coger bien los cubiertos y cortar un poco mas de carne.

¡Así estarás mas cómoda!-Exclame besando su mejilla y alejándome para estirar mis brazos algo cansada por tener que caminar tanto y no haber dormido durante día.

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Re: Bienvenida a mi Humilde Morada [Priv. Monokii] [+18]

Mensaje por Anie Wolf el Sáb Nov 08, 2014 7:04 pm

Vaya, eso fue un cambio repentino. Debió ser lo que había pensado Anie de haber podido hacerlo. La esclava se mostraba muy tímida, a la defensiva, tal vez incluso sumisa hasta aquel momento. Como si al tocar aquel tema hubiera despertado una parte de su ser que la peliblanca no había explorado aun. Anie intentó restarle importancia al notorio coqueteo que Monokii le había hecho y se limitó a cortar el pedazo de carne cerrando los ojos hasta llevarse aquella pieza a los labios, en el momento en que había abierto nuevamente sus ojos no pudo ver a la de lagunas celestes, como si hubiera desaparecido cual espejismo.

No pasó un segundo antes de que notara como se colocaba detrás de la comerciante. Emitiendo un comentario y abrazándola desde atrás y clavando su casi plano pecho en la espalda de Anie. El beso en su mejilla ya la tenía al límite. Como si fuera a morir próximamente pudo recordar todo lo que había pasado en el día, cada segundo pasó frente a sus ojos que miraban al vació fijado en el plato rodeado por las manos propias que en aquel momento eran guiadas por las de aquella esclava impertinente.

“Ha confesado que también le gustan las chicas… ¿Habrá sido esta su intención desde un principio?… Por no hablar del “no se mucho más de defender a mi amo o cumplir sus necesidades”… ¿Eso quiere decir que ya tiene un amo? Ya sé que no puedo controlar la forma en la que terminará esta noche… Ya estoy entre sus garras pero al menos quiero saber a dónde va a parar después de esta noche” Pensó por fin parpadeando un par de veces saliendo del trance, tomando aquella carne recién cortada y llevándosela a la boca. Masticó con paciencia y tragó lentamente para por fin contestar —Noté que dijiste que no te gusta abandonar lugares donde te invitan a comer pero… También mencionaste que sabes complacer a tu amo… Un comentario común en una esclava que ya pertenece a alguien— Era una de las veces que la peliblanca decía realmente lo que pensaba, como si la metamorfosis de su interlocutora la hubiera afectado a ella también.

La inglesa esbozó una pequeña pero sugerente sonrisa  y deslizó su mano izquierda soltando el tenedor de acero que se encontraba en su mano. Utilizó su nueva movilidad para poder colocar su brazo detrás de ella misma posando su codo en espaldar de aquella silla y poder voltearse a ver de perfil a su invitada… ¿O presa? Su mirada reflejaba lo segundo, en una mezcla de lujuria, ironía y tal vez hasta un poco de ternura, una extraña combinación que en su rostro hacía aparentar que dicho mirar podría incluso atravesar montañas. Con maestría había tomado una parte del kimono de la contraria haciéndola voltearse antes de que se alejara más de dos pasos.

—Dijiste hace apenas segundos que eras “buena seduciendo chicas”. ¿Eso es realmente lo que quieres? Hay chicas a quien no conviene provocar, chicas que tal vez intenten detenerse, no por la religión o la sociedad… Chicas que se detienen por la seguridad y bienestar de quienes podrían ser sus amantes— Intentaba hipnotizar a la de cabellos anaranjados con sus lagunas escarlatas que con la tenue luz de las velas brillaban con la fuerza de la luna que no hacía sino identificar el impacto de su mirada. Mientras silentemente subía una mano, como una ladrona profesional, hasta llegar al mentón de su seductora “Es hora de dejar los límites de lado, dejaré de probar mi resistencia y comenzaré a probar la suya… Así como probaré otras de sus cosas” Pensó acercando furtivamente la cabeza de la otra a la suya plantándole un profundo beso pasional, no uno francés,  tan solo un largo beso en que la esencia de las dos parecía unirse y separarse a la vez. Tras algunos segundos separó sus finos labios de los contrarios volviendo a esbozar una sonrisa.



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Re: Bienvenida a mi Humilde Morada [Priv. Monokii] [+18]

Mensaje por Invitado el Sáb Nov 08, 2014 8:39 pm

Al escuchar sus palabras me sonroje sorprendida al darme cuenta que realmente no me había expresado o había dicho realmente lo que pretendía decir. Agachando un poco mi cabeza y acariciando mis manos una con la otra; las observe nerviosa.

Realmente no pretendía decir eso... si no mas bien. -Con un suspiro me pare y desvié el rostro algo dolida- Hace mucho que no se que es ser libre, que es decidir por si misma o no servir a alguien. Siempre he tenido un amo desde que tengo uso de razón... a veces consigo pasear sola aunque realmente no se mas que rugir o sonreirle a chicas preciosas-Exclame mirándola a los ojos. Aquellas palabras habían sido las palabras mas sinceras que nunca había dicho y las que siempre había guardado en mi alma para resumir mi extraña vida. Mi mirada siguió clavada en ella mientras mi cuerpo se helaba al ver como me miraba y como tiraba de mi kimono hacia ella.

¿Que que le pasa?-Exclame asustada pero a la vez hipnotizada por ella. Mi cuerpo se extremecia al escuchar sus palabras, se estremecian de una forma calida, deseosa de algo que solo podia entregarle ella y estaba ansiosa por obtenerlo. Sin poder hacer nada sedi al contacto de su mano el que tiraba de mi cabello y me acercaba lentamente hacia sus labios.

¿Que es este calor?-Me pregunte cerrando los ojos al sentir su profundo beso para luego separarme y quedarme mirándola mientras mi cuerpo comenzaba a agitarse por mas. Sin dudarlo deje que mi cabeza volara consumiéndose completamente en mi instinto animal para acercarme a ella y sentarme sobre su regazo mirando hacia ella.

¡Puedo ver lo que deseas! ¡Y puedo saber lo que yo deseo! -Exclame acariciando su rostro con mis manos. Al no llevar nada debajo podía sentir completamente sus muslos contra los míos lo que hacia que me tripa dolería mas deseosa de lo que normalmente estaba.

¡Se satisfacer bien a mi ama! Aunque hace mucho que no tengo una-Murmure aun cautivada por su cabello el que peinaba lejos de su rostro y sonreia.

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Re: Bienvenida a mi Humilde Morada [Priv. Monokii] [+18]

Mensaje por Anie Wolf el Dom Nov 23, 2014 8:37 am

Offrol:
>.< Perdona por toda la tardanza. He tenido una semana muy ocupada y recien hoy termino de escribir todos los post. Espero poder responder mas rapido a la proxima ^^U Perdona por el lag mental.

Ya era muy tarde para detenerse. No había más advertencias que dar, no más excusas en las que esconderse, el momento había llegado. Anie y Monokii lo sabían. Anie lo primero que hizo fue darle media vuelta a su silla con algo de dificultad. Pretendía levantarse pero no se quejó cuando sintió el peso de los muslos de la contraria sobre su regazo, casi abrazando a la propia con sus piernas sonrió sintiendo las caricias en su cara.

—Me parece que estas equivocada— dijo con una sonrisa de medio lado  en sus labios mientras la tomaba por los hombros acariciando su espalda con sus manos suaves. Bajaba sus manos lentamente hasta alcanzar el nudo a espaldas de la tigresa. Tomando cada punta con cuidado las haló desatando el nudo y luego al soltar uno de los extremos del lazo con la otra descartó este dejándolo en el suelo a un lado de ambas.

Mientras desataba el lazo le plantaba nuevamente besos en los labios, repetidos pero cortos, provocándola en lo posible con una sonrisa en sus labios un una mirada de lujuria en su rostro. Ya desatado el lazo pasó su mano izquierda por dentro de lo que quedaba del kimono que era poco más que una bata y acarició directamente la espalda de la de lagunas celestes. Mientras elevaba su cara hasta alcanzar la oreja de esta y susurrar. —Esta noche yo soy tu ama. Esta noche solo tu eres mi esclava. Tu y yo somos el todo y el nada de este mundo y esta casa solo es el marco para liberar nuestros pasionales deseos— Gracioso, sí, en pleno acto sexual salía su vena poética pero parecía que el vocabulario era justo el necesario para el momento. Después de decirlo simplemente mordió su oreja con suavidad.

El tiempo pareció haberse detenido de un momento a otro. La peliblanca con su mano impulsó como puso a la chica que se encontraba sobre su regazo a acercarse más a ella misma. Después del hecho le plantó un profundo beso en los labios. Incluso se atrevió a corromperlo colando su lengua dentro de la boca contraria pero no más que por unos pocos segundos para luego volver a separarse. ¿Qué más podía hacer para provocarla?

Nunca se había interesado en ser la ama de alguien. Ese sentimiento aun se mantenía. No le veía utilidad a un esclavo pero esa noche era la noche en que el deseo era tan fuerte que rompía las fronteras de sus creencias. No moralismos debido a que su moral parecía casi inexistente, todo tenía un precio.

Después hizo un esfuerzo para levantar levemente a la que en esa noche sería su amante. Quería que se levantara, que la liberara, quería levantarse pero no para huir sino para guiarla. Con cuidado finalmente se la sacó de encima sacando su mano izquierda de bajo el kimono de la señorita. En ningún momento aquella sonrisa desapareció de su cara.  Sus mejillas ya no eran tan pálidas mostrando un leve color rojo por ella mientras miraba a la esclava por fin desde una distancia decente admirando su cuerpo por un par de segundos y agachándose a su altura y tomándola por los hombros le dijo de una manera muy seductora. —No puedo tomar una chica tan hermosa en mi cocina… No, esto va a terminar en mi habitación— segundos antes de darle otro beso en sus labios para después guiarla para que estuviera frente a su habitación y luego la soltó dándole subliminalmente el mensaje de “Adelántate”



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Re: Bienvenida a mi Humilde Morada [Priv. Monokii] [+18]

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